He vuelto de mis vacaciones en Japón y, lo que no me canso de repetirle a todas mis amigas esta semana, es que es un auténtico paraíso para las amantes de la moda y la belleza. Y no lo digo solo por sus farmacias infinitas repletas de productos de maquillaje y cuidado de la piel que aún no han llegado a Europa, ni tampoco por sus tiendas vintage con piezas de archivo que harían llorar de emoción a cualquier editora de moda. Japón es, sobre todo, un laboratorio de tendencias, un lugar perfecto para saber que se llevará próximamente. Y, como siempre digo, la policía de la moda no descansa ni estando de vacaciones.
En mi primer viaje al país nipón, coincidiendo con mi luna de miel a finales de 2024, me llamó la atención que las chicas con más estilo parecían haberse puesto de acuerdo en dos zapatos muy concretos: las bailarinas Tabi y las Crocs con plataforma. Dos elecciones aparentemente opuestas, pero que resumían a la perfección ese estilo en el que prima la funcionalidad. En esta segunda visita, sin embargo, el zapato más repetido había cambiado. Ahora, lo que se lleva —y mucho— son las sneakerinas, el calzado definitivo para las indecisas.
De la unión de sneakers y ballerinas nacen las sneakerinas (o bailarinas deportivas), un híbrido que combina la ligereza y elegancia de las clásicas bailarinas con la comodidad y el espíritu urbano de las zapatillas. Un zapato que encaja a la perfección con el ritmo de vida de ciudades como Tokio, donde se camina —y mucho—. Allí, las más vistas son las de la firma japonesa Onitsuka Tiger, fundada en 1949 por Kihachiro Onitsuka, una marca que forma parte del ADN estético del país.
En los últimos años, un modelo concreto de la casa ha alcanzado un estatus casi icónico: las Mexico 66. Esta zapatilla, reconocible por sus características líneas laterales, se lanzó dos años antes de los Juegos Olímpicos de México de 1968, aunque su verdadero salto a la cultura pop llegó a principios de los 2000, cuando Uma Thurman las inmortalizó en la trilogía Kill Bill de Quentin Tarantino. Desde entonces, se han convertido en un básico atemporal y no es raro verlas recomendadas en listas de “mejores souvenirs que traer de Japón”.
Sin embargo, esta vez he visto una evolución clara del fenómeno. Movida por la curiosidad —y por las colas que se formaban a las puertas de las tiendas de Tokio— decidí entrar en una de ellas para observar qué modelos estaban comprando tanto locales como turistas. Por supuesto, no faltaban las icónicas Mexico 66 amarillas, pero había otro diseño que se repetía una y otra vez: las MEXICO 66 TGRS, un modelo que reinterpreta la zapatilla clásica en clave sneakerina a través de un diseño deslizable, con correas, una silueta fina y estilizada, y las emblemáticas rayas de la firma transformadas con un delicado corte floral. El resultado es un zapato que funciona tanto con calcetines blancos y minifalda —el uniforme no oficial de las chicas más cool de Harajuku— como con pantalones anchos, vestidos midi o incluso looks más formales. ¿Las más repetidas? Las de tonos metalizados, siendo las plateadas las más virales.

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