20/04/2026

Estuve en un retiro de yoga, mindfulness y bienestar: esto fue lo que descubrí al dedicarme tiempo de verdad

Todo lo que aprendí en un retiro de yoga, mindfulness y bienestar en la sierra de Tramontana

Contemplo con cierta desesperación mi incapacidad para aplicar todas las herramientas adquiridas a lo largo de los años como periodista experta en bienestar. Sé de sobra la importancia de parar, de reservar espacios para mí misma más allá del autocuidado nimio que supone la rutina facial nocturna, o los 45 minutos de ejercicio que me dedico tres veces por semana. Además de insuficiente, es una trampa con la que me autoengaño y dejo de atenderme en lo más profundo.

“No me da la vida”, me repito a modo mantra, mientras postergo algunas de las actividades que más disfruto y necesito: la escritura automática, pasear por la naturaleza, meditar —o al menos pasar unos minutos en silencio—, aprender algo nuevo. La lista continúa sin que yo pueda marcar el check en ninguna de estas casillas y me pregunte cómo puedo volver a conectar conmigo misma. Fue así como llegó a mi una invitación imposible de declinar. Un retiro de yoga, mindfulness y bienestar en la preciosa sierra Tramontana de Mallorca, bajo el apetecible título ‘Volviendo a ti’.

Un viaje sin expectativa que me llenó de energía

Inmaculada Reinoso vivió más de una década trabajando en grandes multinacionales como Google o Inditex. A ojos de los demás llevaba una vida de éxito, pero su cuerpo empezó a expresar todo el estrés al que estaba sometida en forma de migrañas, tics y pérdidas de memoria, llegando a sufrir varios episodios de parálisis facial. Las pruebas neurológicas no encontraron nada, pero el mindfulness y la terapia fueron su salvación. Sabía que necesitaba parar. Tras formarse como instructora de yoga y con algunos monjes budistas, decidió cambiar el rumbo de su destino y fundar ‘Respira Project’, un espacio en el que comparte todas esas herramientas que a ella le ayudaron a encontrar su equilibrio.

Cuando me propuso unirme al retiro fue un sí rotundo (las reticencias llegaron después). Uno de mis propósitos para el 2026 era precisamente volver a mí después de una larguísima temporada enfocando mis esfuerzos en el trabajo, lo material, lo visible. Me había olvidado de cuidar mi parte más vulnerable, de alimentar las relaciones y de dedicarle tiempo a todo aquello que me hace disfrutar de forma genuina. En el libro Neurociencia para la vida real (Planeta), la neurocientífica Ana Ibañez describe que hay pequeños gestos que pueden llegar en forma de emoción, de una imagen o de música que nos conmueve y nos enciende esa chispa. “Por eso debemos crear espacios de silencio para que aparezca. Nuestro cerebro necesita seguridad para abrirse a lo verdadero. No podemos pedirle, cuando está en modo defensa, que imagine, que sueñe, que conecte con el deseo. Primero hay que sosegar su actividad”.

Por si necesitaba más evidencia para lanzarme de lleno a este retiro, Ibañez también aclara que la neurociencia nos demuestra que estados de calma y presencia, como los que logramos a través de la respiración consciente, el descaso real, el arte o el contacto con la naturaleza, permiten que se activen los cicuiros prefrontales vinculados a la visión a largo plazo y a la creatividad: “es decir, las redes neuronales que nos permiten imaginar un futuro diferente y desearlo”.

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