Farro: propiedades, beneficios y cómo cocinar este cereal ancestral
Los cereales integrales son uno de los pilares de una alimentación sana y equilibrada, como ocurre con la dieta mediterránea: ricos en vitaminas, minerales y fibra, ayudan a favorecer la digestión, contribuyen a regular los niveles de azúcar en sangre y pueden ayudar a prevenir patologías como la diabetes. Sin embargo, a la hora de llevarlos a la mesa, es fácil caer siempre en la misma rutina: arroz integral un día, sopa de cebada al siguiente. Entre los cereales integrales —que no deben confundirse con los pseudocereales, como la quinoa, el trigo sarraceno o el amaranto— se esconde, sin embargo, una auténtica joya que a menudo queda relegada al fondo de la despensa: el farro.
Aunque quizá no por mucho tiempo, porque este grano antiguo se ha convertido en todo un fenómeno en Corea, donde actrices, modelos y estrellas coreanas lo celebran en Instagram y YouTube. Vive ahora un auténtico renacimiento, y con razón: no solo tiene un sabor delicioso, sino que es rico en antioxidantes, vitaminas, minerales y proteínas, ayuda a combatir la inflamación y sacia sin resultar pesado, ya que es uno de los cereales menos calóricos y contiene pocos azúcares. Puede tomarse caliente o frío, en ensalada, en un cuenco completo o como alternativa al clásico risotto.
¿Qué es?
Originario de Mesopotamia, la fértil región de Irak y Kuwait situada entre los ríos Tigris y Éufrates, este cereal es uno de los granos más antiguos de la historia de la humanidad. Sus orígenes se remontan al neolítico, y fue muy apreciado en la antigua Grecia y Roma, donde se consumía en forma de pan y focaccias. Al parecer, los legionarios llevaban en sus sacos unas tortas energéticas elaboradas con este grano antes de partir a la conquista de nuevos territorios para ampliar el Imperio.
Con el paso de los siglos, fue quedando desplazado por la llegada del trigo, cuyo cultivo resultaba más sencillo y económico. Hoy, redescubierto, ha vuelto a ponerse de moda especialmente entre quienes buscan una alimentación más saludable, y se cultiva sobre todo en explotaciones ecológicas, ya que es resistente a las enfermedades y no necesita intervenciones con sustancias químicas para crecer de forma adecuada. En la actualidad, este grano proteico se cultiva en Oriente Medio, en países europeos como Alemania, Suiza, Francia y Grecia, y también en Italia, sobre todo en Toscana —donde es famoso el de la Garfagnana—, Umbría, Las Marcas, Lacio y Abruzos.
Valores nutricionales por 50 gramos
- Calorías: 170
- Hidratos de carbono: 34 gramos
- Grasas: 1 gramo
- Fibra: 5 gramos
- Proteínas: 6 gramos
- Azúcares: 1,35 gramos
- Vitamina B3 o niacina: 20% de la ingesta diaria recomendada
- Magnesio: 15% de la ingesta diaria recomendada
- Zinc: 15% de la ingesta diaria recomendada
- Hierro: 4% de la ingesta diaria recomendada

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