Ante los ojos fijos y enmarcados en khol de Maria Grazia Chiuri, me siento repentinamente incómodo. «Los diseñadores hombres pueden hacer moda de mujer», dice con ironía. «Pero las diseñadoras no saben hacer ropa de hombre». Acabo de hacerle una pregunta sobre el que será, en junio, su primer desfile masculino como directora creativa de Fendi. Torpemente formulada y ligeramente malinterpretada, ha catalizado una sacudida de claridad sarcástica sobre la misoginia en la moda.
Entrando en calor, levanta una ceja, sonríe y se inclina hacia delante. «¡Porque los genios siempre son hombres! Los creativos, ¡solo hombres!». Hace una pausa, como para reflexionar: «¿Y Miuccia Prada? Pero si además es fundadora, ¿eh? ¿Chanel, poverina? ¿Schiaparelli? Es como los chefs: un chef es un hombre. Y una cuoca [cocinera] no es igual. Nada ha cambiado».
Espera. ¿Y qué hay del propio historial de Chiuri como agente de cambio? En 2016 se convirtió en la primera mujer directora creativa de Christian Dior (de moda femenina, alta costura y accesorios, pero no de moda masculina). A lo largo de los nueve años siguientes, su enfoque feminocéntrico, feminista y colaborativo del diseño y la narrativa de la casa francesa seguramente modificó ese discurso: porque, aunque es cierto que sus colecciones a veces dividían a los críticos, casi siempre cautivaban a la clientela. Y, de paso, casi cuadruplicó los ingresos.
«Sí, ¡y todo el mundo me recuerda porque lograr esos grandes números en Dior! Cuando un diseñador hace grandes cifras, es porque tiene sentido del negocio. Pero si una mujer diseñadora lo logra, es porque es comercial». Enuncia comercial con el mismo énfasis despectivo con el que tan a menudo se utiliza la palabra en la moda (aunque no por parte de los directores ejecutivos). «Es una mentalidad instaurada. ¡Es cultural!». Mientras Chiuri dice esto, pienso de pasada en Virginie Viard en Chanel.
Ante tal ráfaga de fuego amigo, es hora de desviarse. Volvamos a Fendi, donde Chiuri fue nombrada directora creativa el pasado octubre, seis meses después de su salida de Dior. En 1989, a los 24 años, Chiuri comenzó su carrera como diseñadora de accesorios en Fendi. Allí trabajó cuando tuvo a sus hijos, en una época en la que fue tutelada por las cinco hermanas Fendi –Paola, Anna, Franca, Carla y Alda– dentro una cultura de red de apoyo que ella ha descrito a menudo como sororidad.
La nueva campaña de accesorios de Fendi de Maria Grazia Chiuri fotografiada por Jo Ann Callis.Cortesía de Fendi

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