La edad que aparentas como desencadenante de buenos hábitos
Hasta hace relativamente poco, la mayoría de los mortales sólo conocíamos una edad, la que figura en el DNI (que después hemos descubierto que se llama cronológica). Con el boom por la longevidad y el envejecimiento saludable, descubrimos que había otra bastante más determinante en todos los aspectos: la biológica, es decir, la edad real de nuestro organismo en términos de salud y funcionamiento de nuestro cuerpo. Y entre medias otra, la edad que aparentas que es la que perciben los demás, que parecía más un referente popular que un indicador con connotaciones científicas. Pero las tiene. Así nos lo explicado el doctor Francisco Gómez Bravo, especialista en cirugía plástica y miembro de Institución Gournay, una comunidad profesional y científica de prestigio internacional nació en 2024. El experto hace referencia a un estudio sobre edad percibida llevado a cabo en gemelos daneses en el que se confirma algo que podría ser inesperado pero tiene todo el sentido: “La edad aparente puede ser más importante que la biológica por lo que desencadena ya que supone un cambio de conducta”, adelanta el experto.
“Cuando una persona se ve joven y se encuentra físicamente bien, suele tener actos y hábitos más saludables que le permiten mayor calidad de vida y vivir más y mejor. En cambio, en ciertos momentos, cuando no terminas de verte del todo bien –si, por ejemplo, cambia el metabolismo y no consigues ver resultados–, se puede tener una tendencia a descuidarse y abandonar una vida saludable. En esos casos la medicina estética y la cirugía plástica, bien entendidas, pueden romper esa dinámica. Si se rompe el círculo porque empiezas a verte bien, en cierta medida se recobra la ilusión y la motivación por llevar una vida más sana”, explica el experto, editor de Aesthetic Surgery Journal. Al final es algo lógico: si te cuidas físicamente porque te ves bien entras en un círculo virtuoso de buenas prácticas que tienen una repercusión en lo que experto llama ‘salud psicofísica’ y que engloba también el terreno emocional («la salud no es solo ausencia de enfermedad», añade). Y esto, a largo plazo, implica en cierta medida algo que podría resumirse así: “Cuanto más joven aparentas ser, mayor esperanza de vida tienes, independientemente de la edad biológica real”, añade.
Sobre los procedimientos invasivos (y el lifting) para resultados más naturales
Todo esto entronca con una idea que el doctor Gómez Bravo siempre defiende en sus discursos: los beneficios para el bienestar emocional y la salud mental que puede tener un procedimiento médico-estético o quirúrgico cuando la persona desea llevarlo a cabo.“La cirugía plástica mejora la salud psicológica, la autoestima, el bienestar, pero no tiene que haber una patología psicológica ni un diagnóstico de depresión, ansiedad… Si lo hay el tratamiento primario siempre es la salud mental”, explica.
El doctor también pone sobre la mesa una reflexión interesante: si bien la medicina estética es mínimamente invasiva, en algunos casos se está llevando a un exceso de procedimientos que no terminan con resultados naturales. “Puede sonar paradójico, pero realmente unos buenos resultados de rejuvenecimiento no se consiguen solo con medicina estética. Para un resultado natural suele ser necesario recolocar tejidos, trabajar la zona del cuello… y eso requiere procedimientos quirúrgicos. Para ser más natural hay que recurrir a procedimientos más invasivos. La tendencia es creer que menos es más, pero en este caso no es así. Si se quiere rejuvenecer de verdad puede ser necesario un procedimiento quirúrgico como un lifting. De hecho, estos protocolos tienen un doble efecto: un rejuvenecimiento inmediato y un efecto preventivo, ya que la piel no envejece igual cuando se le ha dado soporte a la estructura facial”, explica el experto.
“El envejecimiento no es lineal y cuando hay pequeños baches, si se tiene un procedimiento hecho de este tipo, se envejece mejor”, apunta. Eso sí, también insiste en que el cuidado tópico de la piel también ayuda a la hora de asegurar el éxito de estos protocolos que, bien ejecutados, pueden incluso no dejar cicatrices o que estas sean prácticamente invisibles (y tener resultados de muy larga duración).
Hablemos de la ‘fatiga por relleno’
Es algo que está pasando y que estamos viendo: exceso de procedimientos médico-estéticos como rellenos faciales que acaban por distorsionar los rostros. “Muchas veces se abusa de estos procedimientos porque no se ven resultados o porque no duran y se acaba con esta filler fatigue que estamos empezando a ver de forma acusada. La mayoría de las caras deformadas que se ven no son por cirugía sino por rellenos. Los rellenos distorsionan enormemente el rostro,” explica.
¿Cómo saber que estás en buenas manos?
Toda esta conversación nos lleva a una pregunta básica, sobre todo al tratase de procedimiento invasivos que, de no realizarse de forma correcta y en buenas manos, pueden tener graves consecuencias. ¿Cómo saber que estás en buenas manos? Para el doctor no es una pregunta fácil de responder e invita, en cierta medida, a hacer un trabajo previo de investigación a nivel individual antes de elegir profesional (en Estados Unidos se ha lanzado una campaña al respecto bajo el lema Doing your Homework).

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