Por motivos obvios, el punto es uno de los tejidos estrella de la temporada invernal pero, también, uno de los más clásicos en lo que a innovaciones creativas se refiere: éstas casi siempre pasan por ampliar la gama cromática o por introducir una cierta fantasía a la hora de tejer. Pero hay una pequeña marca inglesa que vio en este material cálido y de tradición artesanal el mejor vehículo para reflejar su amplísimo, vibrante o optimista universo estético: Hades.
Fundada hace casi una década por las hermanas Isabel y Cassie Holland, la marca ha encontrado un nicho de mercado gracias a su combinación de manufactura limitada y artesanal –que dividen entre Escocia y España– y un diseño potente, lleno de referencias a la cultura musical y pop. Aunque el punto sigue siendo la columna vertebral de la marca, las hermanas Holland han introducido prendas en otros tejidos –como las faldas, con estampados fotográficos entre surrealistas y poéticos– que complementan el tricot desde una perspectiva contemporánea y carismática.
A pocos meses de celebrar su décimo aniversario, hablamos con Isabel –Cassie se encuentra estos días de baja de maternidad– para desentrañar los retos a los que se enfrentan las marcas pequeñas como la suya y cómo la ropa hecha para durar es, más que una inversión, un posicionamiento personal (y político) cada vez más urgente.
Las hermanas Isabel y Cassie Holland, fundadoras de Hades.Cortesía de Hades
¿Cómo empezó la marca? ¿Qué os inspiró a tu hermana Cassie y a ti para crearla?
Fundamos Hades hace 9 años en casa: comenzó como un proyecto creativo que evolucionó hacia algo más grande. Cassie empezó diseñando prendas de punto de bandas de música para amigos, las publicó en Instagram (cuando aún era menos comercial y permitía un crecimiento orgánico) y se volvieron virales. Siempre nos ha encantado la moda, pero no teníamos una formación como tal en ello. Hicimos nuestro el espíritu punk del DIY y, además, el punto en particular es un lienzo maravilloso para plasmar las ideas porque es muy versátil y permite experimentar.
¿Cómo es trabajar con tu hermana? ¿Tenéis roles separados o trabajáis juntas en todos los aspectos del negocio?
Es bastante relajado, no hay formalidades. Hay una enorme confianza entre nosotras y nos entendemos perfectamente. Dividimos las tareas al 50 % y suele haber una intuición natural sobre quién hace qué: si acabas de pasar 5 días mirando cifras sin parar, ¡te toca una tarea creativa! Pero, sinceramente, la mayoría de los días son bastante caóticos y, aunque intentamos tener roles separados, normalmente acaban mezclándose y siempre hay un vaivén constante sobre la mayor parte de las decisiones.
Celebraréis diez años de la marca en 2026, ¿tenéis planeado algo especial?
¡Sí! Volveremos a sacar algunos diseños clásicos. También estamos trabajando en una nueva categoría de producto que se lanzará coincidiendo con el aniversario. Y tenemos una gran colaboración que –esperamos– saldrá en primavera, ¡pero no queremos desvelar demasiado!
Cortesía de Hades
Cortesía de Hades
Cortesía de Hades
Después de una década, seguís siendo una marca independiente, ¿cuán difícil ha sido trabajar estos años siendo fieles a vuestro espíritu?
Estamos muy orgullosas de ser independientes y de no tener inversores, eso significa que no hay presión por cumplir objetivos de crecimiento año tras año, lo cual nos permite crear colecciones con libertad creativa y eso es muy importante para nosotras. Obviamente hemos crecido más despacio por ello, para las marcas pequeñas suele ser más difícil tener visibilidad en un mercado saturado, pero también hemos podido seguir trabajando con fabricantes locales y produciendo de una forma justa. Estamos muy agradecidas a los clientes por elegir Hades: ellos son la razón por la que seguimos siendo independientes.
Os tomáis la producción muy en serio. Por ejemplo, las prendas de punto están hechas a mano por una empresa familiar en Hawick, Escocia, ¿cómo se elaboran? ¿Trabajáis bajo un modelo por encargo o en pequeñas cantidades?
Sí, todos nuestros jerséis y bufandas se hacen en Hawick. La industria del punto allí se remonta al siglo XVIII, lo que implica un conocimiento increíble sobre cómo trabajar la lana. Los productos los hace un equipo de ocho personas: Sandra, Finlay, Sharon, Shirley, Allan, Kevin, Moira y Keith. La fabricación local significa que podemos crear nuestras colecciones con mínimos muy pequeños, siempre empezamos con producciones reducidas y reponemos según la demanda, lo que evita el excedente. ¡Y también fabricamos en España! La industria textil española, como la británica, está amenazada por la desindustrialización y creemos que debe ser protegida.
Cortesía de Hades
Cortesía de Hades
Cortesía de Hades
Hablemos del proceso de creación de una prenda, desde la idea hasta el resultado final, ¿cómo decidís los motivos, colores y detalles como los botones (¡vuestros botones son una locura!)?
Las mejores ideas llegan cuando no las buscas: en un museo, leyendo un buen libro, fumando un cigarrillo. Ocurren de manera instintiva y suelen ser las que más conectan con la gente. No hay más que ver nuestra rebeca Carrington, por ejemplo. Pero a veces las ideas también llegan mirando una pantalla, buscando imágenes de archivo, o incluso revisando nuestros propios armarios y las prendas que hemos usado sin parar durante años.
El proceso depende muchísimo del estado de ánimo: algunos días es tortuoso, otros es una alegría poder diseñar. Lo que nunca cambia es la constancia y la duración: desde el primer borrador hasta la pieza final puedo pasar de amar a odiar un diseño veinte veces, pero siempre estoy feliz con el resultado cuando finalmente me lo pongo.
La marca está comprometida con hacer ropa que dure, lo cual es casi revolucionario en la era del fast fashion, ¿por qué es tan importante para vosotras?
Nuestras piezas de punto están hechas de lana pura. Si se cuidan bien, las prendas de lana pueden durar toda la vida. Esto muy importante para nosotras y se lo contamos a nuestros clientes explicando cómo se fabricaron las prendas, quién las hizo y cómo cuidarlas, tanto en las etiquetas como en nuestra web. El fast fashion se beneficia de que el consumidor no entienda cómo está hecha su ropa y, en un mundo cada vez más automatizado y globalizado, nos estamos desconectando cada vez más de cómo se fabrica una prenda.







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