04/06/2026

Ibiza Gran Hotel: mis 24 horas de descanso y relajación entre piscinas, arte y una cena de estrella Michelín

Tras la piscina, vuelvo a mi habitación, que ha cambiado sutilmente. Ahora está adaptada a mi nuevo estado vital: el de una persona ociosa que no conoce el estrés. Alguien ha colocado pequeños detallitos sobre la cama y unos chocolates deliciosos en el mueble de la entrada. Desde la terraza de mi habitación puedo ver el mar. Ha llegado el momento: abro el grifo y espolvoreo unas sales de baño que me permiten soñar. Suena Mi bañera, de Pauline en la playa.

Llega el único trámite del día, lo más tedioso: secarse el pelo, maquillarse un poco. Hemos quedado para tomar unos cócteles en Musa. A las 8, empezará la cena en La Gaia. Su chef, Óscar Molina, nos presentará en exclusiva su Menú Horitzó 2026. Una cena con estrella Michelin que, en nuestro caso, tendrá otra particularidad: será la presentación de una serie de encuentros bajo el epígrafe de La Mesa, una velada íntima, en la sala privada del restaurante, en donde compartir experiencias en torno a la gastronomía y la creación.

Antes de sentarnos, distintos chefs nos presentan los aperitivos. Un sumiller nos sirve el primer vino. Entre mis favoritos de la noche: la ostra al fuego con salsa meunière y caviar o el arroz de carabinero con velo de flores y sepia. No tuve ocasión de ver la exposición Ibiza, de Tony Keeler, fotos en blanco y negro de los años 70, en donde conviven las pagesas y los peluts [así se referían a los hippies los ibicencos, por sus melenas largas]. Pero la próxima vez no me la pierdo.

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