30/06/2026

Juana Martín, un hito de la moda española que se gesta a fuego lento

Igual abre un desfile con un Cristo elaborado con cuerdas, que acompaña sus creaciones de alta costura con el cante de Estrella Morente. Lo de Juana Martín (Córdoba, 1974) es una traca de experiencias que invitan a vivir el flamenco a través de los cinco sentidos. Ahora, de hecho, está inmersa en decidir con qué artista pondrá París patas arriba. “Es mi día a día. Cuando trabajas algo en lo que has nacido, luego es más fácil verlo desde otra perspectiva”, comenta al respecto de la actualización que hace de sus raíces temporada tras temporada. Para la creativa, su Andalucía natal es una fuente inagotable de inspiración que explora desde todos los ángulos, ya sea con el fervor por la Semana Santa o con la obra pictórica de Julio Romero de Torres: “Me centro en los pequeños detalles. Cuanto más estudias una obra, más provecho le sacas”, medita.

Martín, que se crió entre las prendas denim que su padre producía y luego vendía en el mercadillo, puede jactarse de haber hecho historia en la moda patria. En 2022 se convirtió en la primera española en ser invitada a desfilar en el calendario oficial de la alta costura parisina, un hito solo antes conseguido por Cristóbal Balenciaga y Paco Rabanne. Ya van por la novena colección: “Cada vez nos esforzamos más y vamos consiguiendo sobre todo un respeto. La gente va sabiendo que no eres la típica que llegas un año y a la siguiente temporada ya no puedes desfilar porque estás arruinada”. La cordobesa confiesa que no cuenta con ayudas del Gobierno ni de ningún tipo de asociación. Así, aguantar a pulmón las dos presentaciones anuales de costura supone para la marca un desgaste titánico: “Trabajamos con los recursos que tenemos, que son importantes, pero no es suficiente para lo que queremos hacer”, se lamenta. El esfuerzo les resulta tan gratificante como sacrificado: “Vamos con una alegría e ilusión enormes, pero te diré que lloramos mucho”, admite. Los eccemas que le salieron por el primer desfile que presentaron todavía la siguen persiguiendo: “Ahora tengo otro aquí, otro en la pierna… Cada temporada, cuando va llegando la época de desfilar, empezamos con el estrés”, revela.

Tras el reconocimiento exterior, llegó el español. A comienzos de julio, Martín fue galardonada con el Premio Nacional de Diseño de Moda. “La forma que tengo de superarme es meterme en mi atelier y luchar por lo que quiero. Fuera de mi hábitat, intento ver poco. Luego llegan los premios, y los agradezco mucho”, señala. De los 30.000 euros que concede esta distinción, dice, todavía no ha recibido nada, pero asegura que cuando lo haga lo invertirá o en el desfile de alta costura o en su trabajo diario. A él contribuye un equipo integrado por nueve personas que le ayuda a dar salida a las líneas de moda nupcial, a medida, de alta costura, prêt-à-porter y de moda flamenca. La excelencia técnica, ADN de la casa, también se hace factible a través de la red de talleres con los que colaboran, en su mayoría andaluces. “Su trabajo nos ayuda a seguir haciendo cosas nuevas”, expone la diseñadora. “Para mí el artesano puede salvar la moda. Considero que tiene un poder muy importante”.

La compañía se encuentra ahora mismo en un momento dulce de expansión. A finales de año van a abrir tienda en Miami, donde dice que asentarán un punto neurálgico para poder ampliar posteriormente a Nueva York o México. En el ámbito internacional, los mercados latinoamericano y saudí son especialmente potentes. Martín también cita el “aluvión de peticiones” que están recibiendo de China y Japón. Exportar la cultura flamenca a menudo ha conllevado cierto riesgo de perpetuar el cliché, pero la diseñadora apunta que lo han sufrido más aquí que en otros países: “Fuera de España se valora la cultura y las tradiciones. No es lanzar un traje de flamenca o uno de mantilla y ya está. Detrás hay toda una historia que hay que saber contar y que la gente tiene que entender. En España nos han tachado más de folclore y le han dado menos importancia a la historia que estábamos relatando”.

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