29/06/2026

Katseye: por qué el mundo no puede parar de hablar de esta banda de chicas

Otros singles coquetean con un sonido más raro y experimental, como el divisivo Gnarly que lanzaron el año pasado, un tema fragmentario y distorsionado de espíritu hyperpop, escrito en colaboración con la artista china de vanguardia Alice Longyu Gao. Jeung, por ejemplo, encontró muy liberador el descaro sexual de la canción (para muestra, un verso: “Hottie, hottie, like a bag of Takis / I’m the shit, I’m the shit” [“Picante, picante, como una bolsa de Takis / Soy la hostia, soy la hostia”]). Y es que durante su entrenamiento con Hybe “teníamos que ser correctísimas y cortadas por el mismo patrón”, recuerda. “En Katseye, he aprendido a ser más auténtica. Cuando hicimos Gnarly, tuvimos que exponernos más… perder el miedo a no estar perfectas”. “La gente suele esperar cierto sonido cuando ve un grupo de chicas”, apunta Raj. “No quiero hacer música solo para que la gente diga ‘ay, qué cuquis son’”. La autoaceptación es un tema recurrente en sus canciones. En Mean Girls, también de Beautiful Chaos, dirigen dulces mensajes de apoyo a la juventud trans y de identidades no normativas (“God bless the T-girls and all the in-between girls” [“Dios bendiga a las chicas trans y a todas las chicas no binarias”]), evocando aquel pop edificante de principios de los 2000, de temas como Unpretty de TLC o el himno Lucky de Britney Spears.

Dado que las estrellas de K-pop abiertamente queer todavía escasean, el mensaje importa y mucho. “Tenemos una responsabilidad enorme porque Katseye no es un mero grupo occidental, llega a muchos países donde no existe la representación queer”, analiza Raj. En marzo del año pasado, ella misma compartió su bisexualidad con todos sus fans (a través de Weverse) y Skiendiel hizo lo propio unos meses más tarde. “El amor y la seguridad con que nos arropan me animaron a hacerlo”, declara Skiendiel. “Quería poder vivir con honestidad y contribuir con ello a que otras personas se sintieran menos solas” (en Los Ángeles, hablé con una chica de 23 años de nombre Francesca que elogió, precisamente, esta franqueza: “No están tan reprimidas como la mayoría de grupos de K-pop”, me dijo. “Se muestran más como son. Las sientes más cercanas”).

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