Una boda en Asturias: el ‘sí, quiero’ de Laura y Diego
Diego y Laura se conocieron hace más de 10 años en Asturias, el lugar del que son ambos. Fue una de esas casualidades extrañas, ya que se conocieron mientras ambos sufrían la misma operación de pulmón. Los primeros cinco años de relación se los pasaron entre Galicia y Asturias. “Soy cirujana e hice la residencia en A Coruña, hace cinco años la finalicé y nos mudamos definitivamente a Asturias”, explica la novia.
Una de las grandes pasiones que comparte la pareja es su amor por la nieve. De hecho, Diego le pidió matrimonio a Laura la madrugada del 7 de noviembre de 2024 en una ruta que hicieron al amanecer para desayunar en lo alto del Pico Toneo, en San Isidro. “Es un lugar muy especial para los dos, ya que es la estación en la que esquiamos desde pequeños”, reconoce la pareja.
La boda tuvo lugar un año –y unos días– más tarde, concretamente el 22 de noviembre de 2025, en Gijón. La ceremonia tuvo lugar en en la Iglesia de San Julián de Somió y el banquete en el Palacio de la Riega.
“Diego se dedica a grabar bodas en Nordinario, y eso facilitó mucho la organización de la nuestra. Pero a su vez, hizo muy difícil la decisión de los proveedores, aunque la fotografía era algo que teníamos clarísimo desde el principio”, explica la pareja sobre su apuesta por Días de Vino y Rosas, que se ocuparon de inmortalizar el gran día. Como no podía ser de otra manera, del vídeo se ocupó Nordinario.
La temática de la boda estuvo inspirada por esa pasión compartida por el esquí. Como guiño, el seating plan fueron estaciones en las que la pareja ha estado esquiando. También cogieron ideas de otras bodas que Diego ha grabado en Nordinario como las mesas italianas, la decoración de las mesas o la iluminación.
Para la decoración contaron con Jesús, de Enebro, que apostó por tonalidades como el rojo, el granate y el verde. También por colocar muchísimas velas, algo que la novia tenía claro que quería desde un principio. “Las flores, de Enebro Studio, lanzadas en la salida de la iglesia eran gerberas Mini, las de las mesas eran guirnaldas de lilium entrelazadas con las velas, limas y piedras”, explica la pareja. “El seating fueron dos grandes telas serigrafiadas en la entrada del palacio y decoradas también por las flores de Enebro. Y, para la papelería, fue toda hecha en tela serigrafiada en los mismos tonos que la boda. Y siempre con un guiño a nuestro perrito Völkl, que era uno más de la familia hasta que se nos fue a principios de 2025”, confiesan.

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