Una boda en Guipúzcoa: el ‘sí, quiero’ de Elena y Borja
La historia de amor de Elena y Borja comenzó en su segundo año de carrera en la Universidad de Deusto. “Borja se encargaba de organizar una o dos cenas cada curso con toda la promoción, con la excusa de que se hiciera piña. Recuerdo que al principio me imponía muchísimo. Era el típico chico que llegaba con una moto grande, haciendo ruido, con la barba siempre perfectamente perfilada. Me caía incluso mal. ‘¿Este chico de qué va?’, pensaba”, desvela la novia.
Aunque lo de Elena y Borja no fue amor a primera vista, tras muchas horas compartidas en clase, ninguno de los dos pudo evitar enamorarse. “Con el tiempo fui entendiendo que Borja no hacía nada para llamar la atención. Simplemente era así: alegre, generoso, con un corazón enorme y una capacidad de trabajo admirable. Después de muchos años de noviazgo, supimos que éramos el uno para el otro. Nos admiramos profundamente y, sobre todo, nos reímos mucho juntos”, recuerda Elena.
Tras años de relación, la pareja decidió comprometerse en una de sus ciudades favoritas. “Me lo pidió a finales de mayo en Biarritz. Nos encanta la zona vascofrancesa. Por parte de mi madre, tendemos mucho a ir a Francia. Estudiaron en el colegio francés y siempre hemos ido mucho. Sin embargo, Borja no conocía apenas la zona y, cuando empezamos a salir en segundo de carrera, le empecé a llevar hacia esa costa. ¡Se enamoró de todo!”, desvela la novia.
Borja y Elena se casaron el pasado 19 de julio en la Basílica de Loyola, en Azpeitia, Guipúzcoa. La celebración continuó en el Palacio Murguía y, aunque la boda no tuvo una temática concreta, la paleta de colores verdes y amarilla aportó luz y frescura al gran día. La pareja decidió organizar su boda sin wedding planner: “Me dejé llevar por mi intuición”, confiesa Elena. Sin embargo, durante el último mes contaron con la ayuda de Reina Bodas para finalizar los últimos detalles.
Aunque la pareja optó por no incluir decoraciones, estas no fueron necesarias ya que los arreglos de flores y centros de mesa, ambos creados a partir de flores blancas, se convirtieron en los verdaderos protagonistas del día. Flowers & Co se encargó tanto de la floristería como del ramo de la novia, mientras que la papelería fue diseñada por Pinceladas Estudio, el estudio de la hermana del novio.
La novia vistió de Arribas Garamendi
Para el gran día, Elena eligió un diseño de Arribas Garamendi, un vestido palabra de honor. La novia optó por no llevar accesorios, salvo por las joyas antiguas de su madre y unos zapatos Jimmy Choo, logrando un look elegante y minimalista. Tanto el maquillaje como el peinado de Elena fue obra de Amaia Wedding.
Elena y Borja coinciden al recordar el mismo instante cómo su momento favorito del gran día: el ‘sí, quiero’ en el altar. “Es difícil expresar con palabras lo que se siente dar el ‘sí’ más grande que le puedes dar a una persona. Creemos en el amor para toda la vida y es fuerte decir ‘sí’ a una sola, con todas las que hay en el mundo”, finaliza la pareja.

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