24/07/2026

La boda en Sevilla de Laura y Jesús: un enlace inspirado en la calidez de un atardecer mediterráneo y dos vestidos de novia de Dher Bridal

Una boda en Sevilla elegante, luminosa y natural

Mágica, soleada, colorida e inquieta, Sevilla es el escenario perfecto para una boda de verano. El ejemplo perfecto es el enlace de Laura Fiz y Jesús Delgado, una pareja que se conoció en la ciudad andaluza hace más de 10 años, mientras ambos estudiaban ingeniería.

Aunque ella es de Huelva y él es de Jaén, decidieron casarse en la ciudad en la que se enamoraron. Tras una pedida de mano en mitad de un viaje por carretera que hicieron
por el Big Sur de California –en el que Jesús le entregó a Laura un anillo de compromiso con una roseta de oro blanco y diamantes–, la pareja se casó el pasado 27 de junio en el Sagrario de la Catedral de Sevilla. “Celebrar nuestro enlace allí no solo facilitaba el punto de encuentro idóneo para todos nuestros invitados, sino que significaba sellar nuestro compromiso en el lugar que sentimos como nuestro verdadero hogar”, confiesan.

Para la celebración eligieron el Cortijo El Chamorro. «Buscábamos un espacio con auténtica esencia andaluza, íntimo para mantener a los invitados unidos y apartado para disfrutar de una gran fiesta. También nos permitió alojar a ambas familias y a nuestros amigos más íntimos para hacer realidad un sueño que planeábamos desde el inicio de nuestra relación: alargar la magia del enlace con una postboda, rememorando cada instante del día anterior en la piscina y con un buen arroz. Fue uno de los mayores aciertos”, dicen Laura y Jesús.

Alejandra y Rocío, de La Madrina Weddings, ayudaron a los novios a organizar su gran día. “Estuvieron trabajando codo con codo con nosotros durante todo el año para dar forma y hacer realidad la boda de nuestros sueños. Su implicación fue absoluta, pero el verdadero despliegue llegó el gran día, cuando se unieron dos miembros más de su equipo para asegurar una coordinación milimétrica. Gracias a su impecable gestión, lograron que todo saliera perfecto y que nosotros solo nos preocupáramos de disfrutar”, cuentan.

La pareja buscaba una boda elegante, luminosa y natural, inspirada en la calidez de un atardecer mediterráneo, donde cada espacio invitara a disfrutar de una larga cena de verano al aire libre. Toda la propuesta se inspiró en los tonos del atardecer: blancos rotos, marfiles, rosas empolvados, melocotón, albaricoque, ciruelas y pequeños matices burdeos, acompañados siempre por verdes naturales y musgo para integrar cada composición en el jardín. La fruta de temporada tuvo un papel protagonista. Melocotones, albaricoques y limas se incorporaron al diseño floral como un elemento más de la composición, aportando textura, color y un aire orgánico que reforzaba la inspiración mediterránea.

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