Una boda en Valencia –o, mejor dicho, una boda en la Albufera– siempre tiene algo especial. Puede que sea por sus atardeceres mágicos que parecen pintados a mano, por la serenidad de las barcas atravesando los canales o por sus arrozales infinitos. Ese fue el telón de fondo que eligieron Silvia y Lidia para celebrar su boda en Valencia.
“Hicimos match en Tinder hace unos años y desde el inicio hubo mucha conexión entre nosotras. La relación fue cogiendo forma con mucha facilidad, ya que estábamos pasando por vivencias similares y ambas compartimos una visión sencilla y tranquila de la vida”, comparten sobre sus comienzos.
De esa visión sencilla y tranquila llegó el compromiso. “Aunque ya era un tema que hablábamos con normalidad, la pedida fue en un viaje que hicimos a la isla de Madeira, en el mirador de Caniçal, con vistas increíbles al océano”, explican. “El anillo era de Simuero y a Silvia le gustó tanto que se lo puso antes de responder que sí”, añaden.
Finalmente, celebraron su amor el pasado 25 de abril en El Palmar, concretamente en Barraca Fang i Pallús. “La ceremonia civil la hicimos el día anterior en los Jardines de Monforte de València, con nuestros familiares más cercanos y algunas amigas. Nos casó Lluïsa Notario, ex coordinadora de LAMBDA, una asociación valenciana que defiende desde 1986 los derechos del colectivo. Para nosotras fue muy especial. Además, separar los dos actos hizo que el día de la celebración en la barraca fuera mucho más relajado desde el principio y le dio a cada momento su espacio”, cuenta la pareja.
Silvia y Lidia querían algo más que una boda tradicional. Su deseo era el de tener una celebración bonita y alegre con sus amigas y familia cercana. “Nos hacía mucha ilusión pensar cada parte de la boda y poder personalizarla al máximo. En algunos momentos fue algo estresante pero viendo el resultado final todo valió la pena. El día de la boda contamos con la ayuda de nuestra amiga Raquel que se encargó de que todo estuviera perfecto. Nos mantuvo alimentadas y con un pañuelo siempre a punto”, reconocen.
Para la decoración se inspiraron en el propio entorno de la Albufera. La paleta de colores que eligieron estaba inspirada en la primavera mediterránea, con colores como el buganvilla, el naranja, el lila o el burdeos como protagonistas. La papelería la hicieron ellas mismas y para los arreglos florales y la decoración contaron con DecoPetty. “Las mesas las decoramos con naranjas valencianas y flores en los mismos tonos que las columnas del porche de la barraca. También añadimos un espejo en la entrada con un mensaje de bienvenida escrito a mano y unos farolillos en el embarcadero del jardín. La propia barraca y el resto de entorno ya tenían mucha personalidad, por lo que decidimos que menos es más”, comentan Lidia y Silvia.

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