24/07/2026

La mejor hora para comer y cenar en verano si quieres evitar el “jet lag metabólico”

La mejor hora para comer y cenar y evitar el ‘jet las metabólico’

Durante el verano (más concretamente, durante las vacaciones) es habitual que nuestros hábitos alimenticios varíen: comemos fuera con mayor frecuencia, se produce un aumento generalizado en el consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas, y los horarios regulares de comidas brillan por su ausencia. “Estos cambios pueden provocar desequilibrios nutricionales temporales. Algunas personas pueden notar un aumento de peso o de grasa corporal, mientras que otras experimentan niveles inestables de glucosa en sangre, un aumento del colesterol o de los triglicéridos, molestias digestivas o simplemente menos energía, porque su alimentación se ha vuelto menos rica en nutrientes”, explica Samia Rhalem, dietista del exclusivo resort Royal Mansour Tamuda Bay.

La buena noticia es que estos desequilibrios suelen ser temporales y pueden corregirse volviendo a una dieta variada y equilibrada y cumpliendo con una máxima muy sencilla: mantener unos horarios de comidas y cenas concretos y, sobre todo, regulares. Y es que todos sabemos que nuestro cuerpo funciona siguiendo un reloj biológico, conocido como ritmo circadiano, sincronizado por un «director de orquesta» situado en el cerebro –el núcleo supraquiasmático– que responde principalmente a la luz. Pues bien: cuando durante el verano nos acostamos más tarde, dormimos menos o cambiamos constantemente nuestros horarios (de sueño, de comidas…), esa sincronización se pierde. “Como consecuencia puede alterarse la secreción de hormonas como la melatonina y el cortisol, pero también la sensibilidad a la insulina y las hormonas que regulan el apetito, como la leptina y la grelina”, asegura la Dra. Isabel Castaño, ginecóloga experta en salud hormonal e investigadora.

“Time restricted eating”, horarios clave y otros consejos

Para evitarlo, desde Neolife la nutricionista Meritxell Massons nos propone resetear ese reloj biológico, encargado de marcar los momentos del día en los que el metabolismo, las hormonas y la digestión funcionan mejor. “Es decir, acortar el número de horas en el que estructuramos y programamos nuestras comidas con el fin de fortalecer nuestro metabolismo y optimizar la producción hormonal y la digestión, lo que se traduce en una mejora de la energía, del estado anímico, del sueño y también favorece el control del peso”. La clave de esta sincronización de las comidas, dice, está en el procesamiento orgánico de la insulina, la producción de enzimas digestivas y el consumo de energía, que son diferentes en la mañana y en la noche. Con esta premisa, la experta recomienda interiorizar los siguientes hábitos:

  • Ingerir el grueso de las calorías diarias antes de las 15:00 h para favorecer el control del peso.
  • Evitar en la medida de lo posible las cenas tardías (después de las 22:00 h), ya que se asocian a una mayor acumulación de grasa y a un peor descanso.
  • Respetar unos horarios regulares de comida para ayudar a mantener el equilibrio del ritmo circadiano y del apetito.

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