La importancia de cuidar la vida sexual
Hasta ahora se solía identificar la falta de deseo sexual en esta etapa como una consecuencia directa de los cambios hormonales, pero el enfoque de la doctora en ese sentido es diferente, porque invita a cultivar el bienestar sexual en este momento sin dar por hecho que el sexo tiene que ser diferente o peor. “A veces se piensa que la salud sexual se limita únicamente a la reproducción, pero va mucho más allá de eso. También incluye intimidad, deseo y libido. Y creo que a las mujeres no se les ha transmitido una visión más amplia de la importancia de la salud sexual como parte de la salud y de la longevidad. Después de los años reproductivos, muchas mujeres sienten que deja de ser importante”, explica. Por ello es importante tener en cuenta los cambios hormonales que implican la perimenopausia y menopausia y saber que se pueden establecer vínculos de forma diferente a como lo hacíamos cuando éramos joven. “Esto requiere inteligencia emocional e intimidad emocional, pero también deseo. Y el deseo puede expresarse de muchas maneras. Puede estar presente en la forma en que te relacionas con alguien, en cómo conversas o, incluso, en el tiempo que te dedicas a ti misma. Muchas veces estamos tan centradas en la reproducción, en los hijos y en todas esas responsabilidades que nos olvidamos de nosotras mismas”, añade. En ese sentido, la psicoterapia cognitiva y la terapia hormonal pueden ayudar, sugiere.
No es culpa nuestra sentirnos tristes o con ansiedad
Saber a los 30 lo que puede pasar a los 50 a nivel emocional, también ayuda. Y sentir ansiedad, tristeza o incluso depresión –se diagnostican más casos en mujeres de entre 45 y 55 años, recuerda la experta– es una respuesta puramente fisiológica. “La mayoría de las mujeres se culpan a sí mismas o piensan que hay algo mal en ellas. Pero ocurre justamente lo contrario. Su cuerpo está pasando por una transformación y esa transformación provoca cambios en las hormonas y en los neurotransmisores del cerebro. Por eso la preparación es fundamental: comprender lo que está ocurriendo y cambiar nuestra manera de pensar. Cuando llegue esta etapa, puede que sucedan estas cosas, pero si estoy preparada sabré que pueden ocurrir y también sabré qué hacer al respecto. Antes, en cambio, ni siquiera hablábamos de ello”, explica. Y sí, la famosa niebla mental también es consecuencia de estos cambios que, con buenos hábitos, se pueden llevar de otra manera. Como afirma Shepherd, no todo requiere medicación. “Muchas veces los médicos no relacionan estos síntomas con la menopausia cuando una mujer acude a consulta. Pero si entendemos que forma parte de la menopausia, entonces podemos tratarlo como tal y quizá no siempre sea necesario recurrir a la medicación. No es algo malo, pero no debería ser la respuesta para todas las personas que llegan diciendo: ‘No me siento bien’”, afirma.

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