La primavera-verano 2026 ha abierto la puerta a la nostalgia de los 90. Con ella, el minimalismo se ha adueñado como nunca del armario: a los hechos nos remitimos, que en esta cabecera nos pusimos a prueba emulando a Carolyn Besette-Kennedy durante una semana. Nos hemos fijado en su ropa, pero también en sus zapatos. Más allá de los mocasines, prefirió las sandalias sencillas por encima de todo. En concreto, las chanclas de dedo fueron su opción favorita para los estilismos más desenfadados, una apuesta que parece perfecta a tenor de las tendencias.
Y es que entre todas las sandalias que van a triunfar esta primavera, las llamadas ‘thong’ han hecho un retorno triunfal al zapatero, en versiones elevadas como las de Balenciaga. Rizando el rizo de la sencillez noventera, hemos encontrado una microtendencia que lleva esa discreción a la enésima potencia. Nos referimos a un modelo en el que la parte que va sujeta al empeine es transparente. Es este tipo de ‘no shoe’ el que ha invadido todas tus tiendas de cabecera. Las encuentras en Mango, con un tacón comedido, y también en Zara, con un poco de plataforma. Magda Butrym propone un kitten heel que propone hacer las delicias de aquellas que no quieren subirse a las alturas este verano, mientras Schutz opta por unos stilettos que alarguen visualmente la silueta. El zapato definitivo de la temporada es como si no llevaras ningún nada… o casi.

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