El encuentro con Alba Sàez resulta impactante por algo tan sencillo como la profundidad que alcanza su personaje en la pantalla. Sus ojos son completamente negros, su energía casi animal. Algo completamente distinto a la realidad de Alba Sàez, una mujer joven sonriente que llena de candor la sala con su presencia. “La gente me lo dice”, reconoce divertida. “Creo que está poco acostumbrado ahora el público a ver a gente que no se parece al personaje que interpreta, es curioso. A mí lo que me parece muy bonito de nuestro oficio es hacer algo completamente opuesto a ti”, continúa.
Un año en la vida de Sàez, insistimos, estuvo comprometido por Corredora. “Ha sido muy intenso”, reconoce. “He aprendido muchísimas cosas y he puesto el cuerpo, la mente y todo lo que estaba en mi mano para ir hasta al fondo. Me metí en el barro y me he regodeado, pero no lo he hecho sola. He estado superbien arropada en cuanto al tema deportivo, he pasado un año en una pista de atletismo tres veces por semana con mi entrenador, que es un crack especialista en 800 metros, la especialidad del personaje. He aprendido sobre la colocación del cuerpo, he trabajado con la nutricionista…”, comparte la actriz.
El compromiso ha sido tal, que hasta el físico ha cambiado rádicalmente en doce meses. “Ahora ya vuelvo a tener mi cuerpo, pero llegué de rodar una película en la que hacía de bailarina”, recuerda la actriz. “Me incorporaba con un cuerpo muy elástico y en atletismo, cuando eres muy elástica, el impulso es distinto, vas unas décimas de segundo más lenta. Tuve que hacer el ejercicio de deselastizarme, que no sé si esto existe, pero sí que tuve que estirar poco después de los entrenos, aguantar el dolor de que el músculo se contrajera contrajera y de esta manera ser más rápida”, cuenta “Más allá de eso, también he tenido que modificar un poco mi día a día teniendo en cuenta lo que comía para intentar estar lo más sana posible, en forma. Estaba fuerte, pero ahora ya no lo estoy tanto porque la verdad es que la dieta me la estoy saltando”, reconoce divertida.
“Tras el trabajo previo con Laura me sentí muy cómoda para poder viajar por esa oscuridad y la paranoia”, comparte la actriz sobre la construcción de su personaje, un trabajo también muy duro a nivel psicológico. “Cuando teníamos superclaro donde entrar en personaje, empezamos a practicar el salir, tomar distancia para no hacerme daño en la repetición de tomas. Se dieron unos cuidados muy bonitos porque el equipo estaba prácticamente formado por mujeres, había una sensibilidad y una escucha preciosa. Siempre he estado muy de la mano con Laura”, concluye.

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