Lo que no ha mutado, sin embargo, es ella. Natural como pocas, la modelo se muestra hoy al mundo sin ese filtro del que habla en más de una ocasión. No hay artificio ni en el plano físico, ni tampoco en el intelectual. Aunque en realidad, nunca lo ha habido. “Soy de las que cree que la gente no cambia. Creo que somos las mismas personitas desde que tenemos cinco, siete u ocho años, lo único es que de repente nos colocamos en ciertos escenarios que construimos, pensando que es el lugar que corresponde. Luego, cuando llegamos a ellos nos accionamos en estos lugares, pero no dejamos de ser la misma persona, como queriendo ser grandes o, al menos, aparentarlo”.
Quizás precisamente por ello, Ponte reconoce que nutre a su niña interior siempre que puede. Hoy, sin ir más lejos, atiende nuestra llamada tras darse un chapuzón en el Mediterráneo, aprovechando que se ha escapado a Mallorca para una boda. “Puedo vivir con muy poco. Vale que estar en un barco, como es hoy el caso, es un lujo, pero una de las cosas que me gusta de vivir en un barco es que necesitas tan poco… Puedes estar con lo puesto: un pareo, un biquini, una braga, te lavas y ya está”, defiende. “Cuanto menos necesites, más libre eres. Lo que pasa es que nos vamos llenando de cosas y acumulando vidas. Hay a gente a la que le da tranquilidad tener una casa, tener un coche, tener patrimonio. Pero el patrimonio es tu corazón y tu cabeza. Es el único patrimonio que tenemos y el único que importa”.

Más historias
‘H2O’: 20 años de la serie que marcó a toda una generación y nos hizo creer en las sirenas
Los Javis, en la alta costura de Chanel: “Me he emocionado porque me ha trasladado a un lugar familiar, como cuando soñaba en mi habitación leyendo historias”
Standing Ground, del diseñador irlandés Michael Stewart, es el nuevo prodigio de la semana de alta costura de París