¿Leer libros basura o no leer? He aquí la cuestión. Vogue reflexiona
Con enero siempre suele llegar una nueva oleada de comienzos, abandonos, objetivos y promesas. Este año, al parecer, lo que mola es leer. Todo el mundo es miembro o anfitrión de un club de lectura: Dua Lipa, Kaia Gerber, Reese Witherspoon… Sarah-Jessica Parker fue miembro del jurado del Premio Booker 2025 e incluso Barack Obama comparte regularmente sus listas de libros favoritos. No hay personaje más o menos famoso, más o menos influyente, que no revele la cantidad de libros que se leyó el año pasado (si nos guiamos por #BookTok, la media serían unos 150). Y, si eres como yo, quizá te guste fijarte un objetivo personal de lectura. Se están construyendo imperios a partir del acto de leer y, en nuestra triste era de la inteligencia artificial y de los cerebros fritos, también sobre la presunta capacidad intelectual de quien lee.
Al menos a mí me da la sensación de que este reciente hiperinterés en hablar de libros ha elevado el simple y cotidiano acto de leer a una especie de ostentación intelectual. Ya no basta con disfrutar de un libro: hay que leerlo a toda velocidad pocos días, seguido de una reseña en Instagram o TikTok. Esta competición constante deriva, además, en una jerarquía del buen gusto. Mientras que algunas obras te enriquecen (los clásicos, los ensayos, los premios Pulitzer…), otros simplemente son considerados ‘libros basura’, es decir, títulos que “no son de gente culta y leída”. Véase el caso de las novelas romantasy, la aguda fusión de literatura romántica y fantástica que tanto éxito cosecha, y tanto menosprecio académico.
Aun así, la ficción romantasy sostiene la industria editorial. En 2025, el 10% de la lista de los libros más vendidos de The Sunday Times eran de este subgénero, con cinco libros de solo dos autoras prolíficas en este campo: Rebecca Yarros y Sarah J Maas. La saga Empíreo, de Yarros, que Amazon está adaptando a la televisión, narra la historia de unos estudiantes que cabalgan sobre dragones y se desean mutuamente mientras intentan salvar un mundo devastado por la guerra. Por último, Una corte de rosas y espinas, la saga en cinco partes de Maas, sigue a una chica humana cautiva de una (sexy) criatura bestial del mundo de las hadas. Se calcula que solo el primer libro ha vendido 75 millones de ejemplares.

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