Si, como nosotras, ya tienes el nuevo álbum de Lily Allen, West End Girl, sabrás que es crudo y conmovedor a partes iguales, y seguramente uno de los mejores discos del año. A través de sus letras descaradas y melodías contagiosas, la cantante británica documenta la ruptura de su matrimonio con el actor David Harbour. Para muchos fans de Allen, este emotivo lanzamiento ha supuesto su esperado regreso a la música. Y anoche, en los premios CFDA 2025, la Lily Allen volvió a demostrar que ha entrado en una nueva era, esta vez a través de su look, un diseño que podríamos calificar de su propio vestido de la venganza.
Si no te suena el término, la venganza consiste en estar tan arrebatadora con un look que provoque el arrepentimiento instantáneo en ese/esa ex que te había despreciado (Lady Di fue pionera, con aquel famoso vestido negro que lució en 1994, después de que su entonces marido, el príncipe Carlos, admitiera su infidelidad en televisión). Allen invocó ese mismo espíritu al aparecer en la alfombra con un conjunto revelador que, en fin… rompía todos los esquemas.
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