29/06/2026

Llevé las zapatillas virales ‘Five Fingers’ de Vibram un día entero (y sucedió esto)

Lo cierto es que no sé muy bien qué contestar. Debí haberme preparado un par de respuestas ingeniosas para los curiosos – o haberme leído antes la descripción técnica que los recomienda para imitar la sensación de ir descalzo, ofreciendo una pisada más natural y permitiendo que los dedos de los pies se muevan de forma independiente– pero para ser sincera, lo único que hago es reírme con ellos y contestar con un simple: “Para la moda. ¡Sirven para la moda!” y continúo mi camino.

Ellos, claro, siguen riéndose porque no es para menos. Aunque como diría el meme: “They don’t know I’m wearing the shoe of the season”. Al fin y al cabo, si algo ha quedado claro a estas alturas de 2025 es que los Five Fingers se han convertido en el calzado más viral (e inesperado) de los cazadores –¿calzadores?– de tendencias, combinándose desde con trajes hasta con abrigos de pelo y chándal, buscando tensar la cuerda de la moda.

Llev las zapatillas virales ‘Five Fingers de Vibram un día entero
Llev las zapatillas virales ‘Five Fingers de Vibram un día entero

Pero volviendo al mundo de los mortales, me gustaría hablar también de la experiencia que supuso llevarlos puestos para hacer vida normal más allá de su apariencia. Porque vestir los Five fingers supone toda una innovación, también, en materia sensitiva. El primer shock, de hecho, comienza en el momento justo de calzárselos: debemos encajar cuidadosamente cada dedo en su compartimento y posteriormente ajustarlos debidamente con el velcro. Una suerte de arropamiento del pie, que a continuación vivirá su safari urbano más intrépido.

Porque no, los Five Fingers no son para los débiles: caminar con ellos implica sentirlo todo; adherirse al suelo; notar las texturas; y sobre todo y más importante, implica también evitar cualquier tipo de rejilla con la que nos crucemos por el bien de nuestras fascitis plantares. Y es que resumiendo la experiencia al máximo, vestir unas Five Fingers es equiparable a salir con una persona PAS: Son muy cute, pero lo sientes todo demasiado.

No en vano, la semana previa me había enfrentado a las obras de la calle Espíritu Santo con absoluta indiferencia; este martes, sin embargo, la arena, el barro, las perforadoras y mis humildes deditos envueltos en neopreno son un combinado matutino a la altura de los X Games más locos. Pero nadie dijo que la moda fuese fácil y yo libro mi primera batalla con la agilidad y la gracia de un auténtico ninja fashionista que es, por si alguien se lo preguntaba, absolutamente nula.

Ya rodeada del confort de la oficina –y de sus moquetas– me enfrento al escrutinio definitivo: el de mis compañeras de cabecera. Acostumbradas como están a ver looks de impacto –algunos para bien, otros para mal–, no espero grandes aspavientos y, aun así, todas parecen igual de fascinadas que aquellos dos porteros con los que me había cruzado unos minutos antes. Las preguntas son también similares: ¿Son cómodos? ¿Te sientes rara? ¿Tienen algún uso? Aunque lo que más se repite no es una pregunta, sino una petición: “A ver, mueve los dedos”. Y yo los muevo orgullosa y todas se ríen o, al menos, sonríen. Supongo que esto es lo que se siente siendo un bebé.

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