En el inagotable universo de los zapatos existen infinitas tendencias, siluetas y reinterpretaciones capaces de dominar una temporada para desaparecer a la siguiente. Aunque, como en todos los ámbitos, siempre hay algunas formas a las que queremos regresar siempre. Ese es precisamente el caso de los cap-toe, el nombre bajo el que se agrupan aquellos diseños que incorporan una puntera diferenciada —normalmente en contraste— gracias a una pieza de cuero superpuesta sobre su parte delantera.
Y si hay una versión que se ha quedado grabada para siempre en el imaginario de la moda femenina es la bicolor: cuerpo en tonos crema, beis o marfil rematado con una puntera negra. Sofisticados, discretos y profundamente chic, estos zapatos han alcanzado el estatus de icono gracias a Chanel (al César lo que es del César), aunque son muchas las royals y celebridades que se han encargado de mantenerlos vivos todo este tiempo. ¿La última en reivindicarlos? Nada menos que Kate Middleton.
La princesa de Gales retomaba estos días uno de los compromisos más simbólicos de los últimos años: su viaje oficial a Reggio Emilia (Italia), el primero en solitario fuera de Reino Unido desde que su diagnóstico de cáncer y posterior tratamiento la obligaran a reducir drásticamente su agenda pública. Y, para hacer aún más especial esta visita, volvió a apoyarse en ese estilo pulido y atemporal que la caracteriza. Durante su primera jornada apostó por un traje azul, mientras que para el segundo día suavizó la paleta cromática con un estilismo mucho más delicado y relajado: camiseta básica y falda plisada en tonos crema, acompañadas de un cinturón marrón con cierto aire retro. Además, no se olvidó de hacer un guiño al país anfitrión incorporando al look una blazer de lino a rayas, firmada por la marca italiana Blazé Milano.
Pero el verdadero toque maestro del atuendo estaba, inevitablemente, en los zapatos. Kate Middleton lo completó todo con unos salones slingback cap-toe de Camilla Elphick, decorados con una hebilla joya. Un diseño que lleva años formando parte de su zapatero, pero que ahora vuelven a sentirse tremendamente actuales y que confirman el (¿regreso?) de este formato bicolor.
Podríamos decir que los cap-toe tienen algo difícil de explicar. Funcionan con absolutamente todo: desde un conjunto de vaqueros y camiseta blanca hasta un conjunto formal como el de Kate. La silueta ya transmite elegancia por sí sola, un aire muy Old Money, y el contraste de la puntera añade ese punto que lo eleva todo sin esfuerzo. Tal vez sea por eso que nunca terminan de desaparecer, ya que, dejando las microtendencias de lado, estos zapatos pertenecen a una categoría superior de piezas eternas.

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