25/06/2026

Los guardianes del tiempo: así trabajan los archivos de Bulgari

Como sucede con el legado de otras marcas de lujo, su planteamiento es relativamente reciente. La colección de piezas históricas surgió en los años 90, cuando Paolo y Nicola Bulgari adquirieron varios diseños relevantes para un potencial futu- ro museo. “Las dos primeras creaciones que compraron fueron un collar con piedras de colores en cabujón y otro de Tubogas con Monete”, declara Aucremanne. El grueso de los fondos hoy está integrado por unas mil piezas, entre las que se encuentran joyas, relojes y objetos de plata con los que surgió la casa. La colección crece a través del mercado de segunda mano, que es el punto de partida para hacerse con más di- seños: “A veces pujamos anónimamente, solo el subastador sabe quiénes somos”, señala. Con el tiempo han creado toda una red de confianza integrada por marchantes, especialistas, clientes históricos y coleccionistas privados que suelen poseer grandes piezas de Bulgari. “Es una enorme parte del proceso de readquisición”, detalla, subrayando que compran piezas exclusiva- mente para ampliar sus fondos.

Para Aucremanne no existe un día normal en el departamento. Su equipo, integrado por unas cuatro o cinco personas, no solo se dedica a la investigación y ampliación de los fondos. Otro de sus pilares fundamentales también radica en las exposiciones. La principal es la permanente, que poseen en su tienda histórica de la vía Condotti en Roma y cuyas piezas rotan una o dos veces al año. Las muestras gestadas internacionalmente pueden ser de mayor o menor envergadura, como Kaleidos, aco- gida este año por Tokio. Aquí las adquisiciones de los archivos también resultan esenciales. Para “deleitar la vista de los visitantes”, tratan de ofrecer novedades: de las 345 piezas expuestas en la ciudad japonesa, 70 nunca se habían mostrado al público. De las 60 que formaron parte de la exhibición de Tubogas en Roma y Milán, unas cuatro o cinco eran fichajes nuevos.

Esta parte del trabajo también les sirve para reescribir sus propios hitos: cuenta Aucremanne que fue justo a raíz de esta exposición, a mediados del año pasado, cuando se dieron cuenta de que la primera pieza de Tubogas de Bulgari no data de finales de los años 40, como se creía hasta ahora, sino que está fechada en 1941. “Ha sido un descubrimiento muy reciente. Sabíamos que el proyecto existía, pero teníamos que hallar la pieza que lo demostrara. Encontramos la evidencia en 2024”, sentencia. En lo relativo a Tubogas, la labor de archivo también ayuda a desenredar una complicada madeja: ¿cómo es posible diferenciar las joyas de una línea que a lo largo del tiempo son tan similares técnica y estéticamente? Algunos detalles son clave: “Si vemos una pieza con los tres colores de oro, sabemos que data a partir de la se- gunda mitad de los 50”, ejemplifica este experto. Otro dato: de entre los años 40 y 60 conservan más relojes que joyas. A par- tir de ese momento, estas últimas crecieron exponencialmente. “Los años 70 y 80 fue- ron instrumentales para el desarrollo de Tubogas. La línea se convirtió en el soporte perfecto de otros iconos de la casa, como Monete, con monedas antiguas”, explica.

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