Fue ver a Los Javis junto al reparto de La bola negra volver a posar en la Croisette en la ceremonia de clausura y comprender definitivamente que la cinta estaba destinada a algo grande. Lo insinuaban ya los rumores de la industria, el interés de distribuidoras internacionales –entre ellas, Netflix– y, sobre todo, la conmovedora ovación de veinte minutos que recibió en esta edición del Festival de Cannes, la segunda más larga de su historia, solo por detrás de El laberinto del fauno de Guillermo del Toro. Ahora, los rumores se confirman: Javier Ambrossi y Javier Calvo han firmado un nuevo hito para el cine español.
Si el pasado año celebramos el triunfo de Sirât, de Oliver Laxe, por su Gran Premio del Jurado, este sábado noche el dúo creativo se alzó con el Premio a Mejor dirección, ex aequo con el realizador polaco Pawel Pawlikowski, quien fue galardonado por su trabajo en Fatherland. Un reconocimiento que los sitúa junto a nombres imprescindibles de nuestra cinematografía, como Luis Buñuel –premiado por Los olvidados en 1950– y Pedro Almodóvar, que obtuvo este mismo honor con Todo sobre mi madre en 1999.
Hay, además, algo circular en esta victoria. Hace justamente un año, Ambrossi y Calvo anunciaron en este mismo certamen el casting oficial del proyecto (formado por nombres como Guitarricadelafuente, Penélope Cruz, Lola Dueñas, Miguel Bernardeau, Glenn Close y Carlos González). En ese entonces, era una promesa cargada de expectación; hoy, ya es un triunfo hecho realidad.
La bola negra toma como punto de partida un relato inacabado de apenas cuatro páginas de Federico García Lorca, quien no pudo acabarlo al ser asesinado por el régimen franquista. Pero no se trata de un biopic del autor granadino ni de una adaptación literal. La película, con una parte musical capitaneada por Raül Refree, construye una versión libre que une las experiencias de tres personas queer en distintas épocas. Además, su trama dialoga también con La piedra oscura, el celebrado texto teatral de Alberto Conejero, Premio Nacional de Literatura Dramática.
Tal y como expresó Ambrossi tras subir al escenario para recoger el premio: “Cuando dirigíamos esta película, no hacía más que preguntarme si estaba honrando a quienes me precedieron. Y me di cuenta de que la única forma de honrar el sufrimiento, el silencio y la muerte de las personas LGTBIQ+ que nos precedieron es asegurándonos de que las siguientes generaciones tengan más libertad”. Calvo le siguió el testigo con la voz quebrada: «El arte es el mejor vehículo para la empatía. La bola negra es algo que llevamos dentro nuestra comunidad: un dolor, un miedo, una vergüenza, un odio que se hereda de generación en generación y que no nos podemos quitar de dentro. Solo quiero que para cada generación la bola sea más pequeña y que el cine ayude a eso”. La bola negra se verá en salas a partir del próximo 2 de octubre.

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