1995 fue un año importante con hitos históricos que aún nos influyen. Se lanzó Windows 95. Salió a la venta la primera PlayStation. Y Tom Ford, que entonces tenía 34 años y era director creativo de Gucci, hizo desfilar a sus modelos por la pasarela de otoño-invierno 1996/97 con prendas de terciopelo color medianoche, con el pelo alborotado, sombra de ojos dorada y cinturas ceñidas. En su momento, Vogue elolgió el desfile y lo definió como “el equivalente de pasarela a un rollo de una noche en Studio 54”. En consecuencia, las ventas de Gucci se dispararon rápidamente un 90%.
Y así, los pantalones de terciopelo marcaron el final de los años 90. Véase también la colección «Cyber» de otoño-invierno 1995 de Jean Paul Gaultier o los trajes de terciopelo drapeados de la pasarela de otoño-invierno 1998 de Giorgio Armani. Todo el mundo, desde Gwyneth Paltrow (icónica) hasta Sarah Jessica Parker, se apuntó al carro, y este extraño tejido, confeccionado con una mezcla de fibras variadas, aportó a las alfombras rojas y a las fiestas un aire cómplice, casi gótico. Incluso hoy en día, un poco de terciopelo es sinónimo de años 90.
Los pantalones de terciopelo (en realidad montón de prendas bodycon en este tejido) volvieron a conquistar los corazones, las mentes y los armarios en la década de 2010 –más o menos al mismo tiempo que todo el mundo se aficionó a los chokers y los creepers– antes de desaparecer de nuevo. Pero, ahora, resulta que los pantalones de terciopelo vuelven a estar de moda. Desde los pantalones baggy de la colección de primavera-verano 2026 de Celine hasta el regreso de los trajes de terciopelo de Giorgio Armani y Dior, pasando por todo tipo de pantalones de talle alto en la colección crucero 2026 de Gucci, es casi como si nunca se hubieran ido.
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En realidad, no debería sorprendernos que los pantalones de terciopelo –polémicos, sí, pero también un clásico de la temporada de fiestas– aparezcan últimamente por todas partes, desde las pasarelas hasta las numerosas coctelerías de Londres. La década de los 90 nos tiene completamente secuestrados, con altibajos cada pocos años, pero nunca se va del todo (cuando el mundo se convierta en polvo y la inteligencia artificial ocupe nuestros puestos de trabajo, se seguirá hablando de la vuelta a los 90). Si a esto le añadimos una pizca de nostalgia de Tumblr de los años 2010, una vuelta a los vestidos de fiesta excesivos, además del auge de la reventa y el vintage, el resurgimiento de los pantalones de terciopelo tiene todo el sentido del mundo.
A la hora de elegir el estilo adecuado para estas fiestas, hay que inspirarse en los grandes nombres, sobre todo en el Gucci de Tom Ford: camisas de seda combinadas con pantalones de terciopelo de tiro bajo, trajes de terciopelo y, sí, «el equivalente de pasarela a un rollo de una noche en Studio 54».
Este artículo se publicó originalmente en Vogue.co.uk




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