06/08/2026

Mejorar la postura corporal es el nuevo wellness: así afecta a la microbiota, a la salud mental y a la piel

Postura y microbiota

Si nos ceñimos a los procesos digestivos, la posición de nuestro cuerpo también marca una diferencia a nivel biológico. Lo confirma el doctor Álvaro Campillo, cirujano digestivo y experto en microbiota del área de longevidad de The Beauty Concept. “Tiene una influencia muy importante sobre el metabolismo en general. Una mala postura reduce la oxigenación de los tejidos y hace que el nervio vago funcione peor y el tránsito intestinal sea más lento, se acumulen más gases, reflujo, acidez, distensión abdominal, estreñimiento y aumente el riesgo de disbiosis”. Y en un momento en el que hemos tomado conciencia de la importancia de cuidar la microbiota –de ello depende no solo el bienestar intestinal, sino también el emocional y la longevidad–, es necesario saber que juega un papel determinante. “Existe una relación directa entre una mala postura y la microbiota por tres efectos: tránsito intestinal más lento (factor de riesgo de SIBO); mayor acúmulo y producción de gases y, peor oxigenación del tubo digestivo, lo que altera las líneas de defensa del sistema digestivo, siendo la primera de ellas la microbiota. Además, existe una relación indirecta: una mala postura suele implicar una menor masa muscular, lo que contribuye a una mayor inflamación y acumulación de radicales libres”, apunta. Por tanto, ¿cuál es la postura correcta frente a la mesa? Como dice López-Llata lo ideal es sentarse con la espalda apoyada y alargada, los hombros relajados, ambos pies apoyados en el suelo y la mesa a una altura cómoda. “No se trata de mantener una postura rígida, sino de encontrar una posición que permita respirar con facilidad y comer sin tensión”, dice. Como añade Campillo, “sería lo más parecida posible a estar de pie. En algunos estudios se ha observado que el acúmulo de gases es diez veces menor en una postura erguida frente a una encorvada, lo que influye en el confort digestivo”.

Más yoga y menos ácido hialurónico

La gran paradoja es que cuidar la postura corporal es más difícil que nunca. “El uso intensivo de teléfonos móviles, tabletas y ordenadores está modificando los patrones posturales de una parte importante de la población, favoreciendo la adopción de una postura de flexión anterior de cabeza y tronco, comúnmente descrita como ‘postura encorvada’ . Desde una perspectiva biomecánica, este fenómeno se produce porque los dispositivos digitales suelen utilizarse con la pantalla situada por debajo del nivel de los ojos. Como consecuencia, el usuario mantiene durante períodos prolongados una flexión cervical sostenida, acompañada de una proyección anterior de la cabeza y una mayor cifosis torácica (curvatura de la parte superior de la espalda)”, afirma José Luis Tabueña, jefe de la unidad de Fisioterapia de SHA Spain. Y todo ello genera alteraciones posturales que pueden afectar también, de manera indirecta, al proceso de envejecimiento de la piel, tal y como explica Celia Lucas, terapeuta de Skin Studio. “Hablamos de tensiones musculares crónicas en cuello, mandíbula, hombros y cara. Y esas tensiones pueden ocasionar mal drenaje linfático que favorece hinchazón facial y aumento de la tensión en músculos como el platisma, contribuyendo a una apariencia más cansada o envejecida”, sentencia. También puede derivar en mayor flacidez porque favorece el descenso de los tejidos blandos y la aparición de pliegues cervicales y papada así como una piel más apagada consecuencia de una disminución de oxigenación de tejidos y de drenaje linfático. Por tanto, la reeducación postural es una manera de favorecer un envejecimiento de la piel más saludable y menos acelerado. Todo ello invita a recordar ciertas buenas praxis de conciencia corporal en las que se facilite una ergonomía adecuada con la cabeza centrada sobre el tronco y los hombros relajados evitando inclinaciones excesivas; pausas activas durante las jornadas laborales para hacer estiramientos de cuello, hombro y espalda; actividad física regular y fortalecimiento de los músculos flexores profundos de cuello, de la cintura escapular y el core, así como reducción de largos periodos de inmovilidad. Porque las buenas posturas pueden cambiar casi todo, en casi todos los sentidos.

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