“Más del 70 % del sistema inmunitario reside en el intestino, y su equilibrio es clave», asegura con esta premisa Montse Prados, endocrinóloga experta en nutrición. Según la doctora, alteraciones de la microbiota, permeabilidad intestinal o intolerancias no identificadas generan una activación inmunitaria constante, y esto se relaciona no solo con síntomas digestivos, sino también con fatiga, alteraciones del estado de ánimo, cambios hormonales, inflamación y dificultad para regular el peso corporal. “Por tanto, es importante entender que el envejecimiento no depende solo del paso de los años, sino también del estado interno del organismo”, sentencia.
Ana Quiroa Fernández de Soto, farmacéutica de la madrileña Farmacia Collazo, secunda la moción y advierte: el mercado está saturado de probióticos que prometen mejorar nuestra microbiota, pero que mueren antes de cruzar la frontera del estómago. “El error clásico es pensar que cualquier yogur o cápsula sirve. Si el probiótico no sobrevive a los ácidos gástricos, solo estás tomando placebos caros”. Porque el intestino es nuestro segundo cerebro y, si está inflamado, nuestra energía, ánimo y sistema inmune también lo estarán. “Restaurar ese ecosistema es la única forma de acabar con la hinchazón recurrente”, argulle. He aquí sus recomendaciones para conseguirlo con éxito y, además, sin demasiado esfuerzo por nuestra parte. Toma nota.

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