Ni cenas ligeras para compensar, ni ‘jumping jacks’: así voy a cuidar mi peso esta Navidad
Fue arrancar el mes de diciembre y recibir una nota de prensa rotunda sobre lo que se avecina: “Los españoles ganan una media de 4 kilos de en Navidad”. Y no, no era un dato aproximado fruto de la sospecha, el cálculo y la lógica, sino una referencia avalada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que conecta con otro dato real, en este caso proporcionado por la Fundación Alimentación Saludable: en estas fechas consumimos hasta un 30% más de calorías de lo aconsejable. Si lo piensas, nada nuevo en el horizonte. Pero no, el objetivo de este artículo no es cuantificar las consecuencias del placer –comer suele serlo y las sobremesas generan dosis extra de felicidad–. Se trata simplemente de buscar ciertas alternativas para cuida el peso, sin que eso suponga cenar solo piña y tener que sudar aún más la gota gorda en el gimnasio. He aquí mi particular hoja de ruta para lograrlo.
#1. Olvidar la idea de compensar (porque puede tener efecto rebote)
Lo de cenar solo un caldo, un yogur o un trozo de piña porque se ha tenido una comida de Navidad no suele ser buena idea. Sobre todo si al llegar la noche se tiene hambre y recurrir a esta estrategia es más un bálsamo mental que un recurso lógico desde el punto de vista nutricional. Asi nos lo explica Mireia Cabrera Cárdenas, dietista-nutricionista especialista en aparato digestivo: “El concepto de compensar cuando sentimos que hemos comido algo que no es suficientemente bueno es una forma de relacionarse con la comida que conviene revisar. Que una comida haya sido más abundante no implica que tengas que recortar de forma drástica la siguiente. Muchas veces esa ‘compensación’ acaba generando más hambre después, picoteos nocturnos o ciclos de restricción/atracón que no ayudan nada al bienestar digestivo”, explica. Así que lo de cenar solo un yogur porque he tenido una comida con amigas y he comido y bebido de más, solo debería hacerlo si realmente no tengo hambre y no quiero irme a la cama con el estómago vacío. “La clave está en que sea una decisión basada en tus señales de hambre, no en la idea de compensar”, añade la experta.
#2. Caminar en ayunas
El día de Navidad, un sábado por la mañana, antes incluso de ir a trabajar… en lugar de incrementar las visitas al gimnasio a hacer muchos jumping jacks, voy a seguir la recomendación de McCall McPherson, experta en tiroides y anfitrioina del podcast Thyroid Nation, porque dice que caminar en ayunas “puede ser un ticket para perder peso. Por la mañana, cuando estás en tu estado de mayor ayuno, puedes entrenar y facilitar que tu cuerpo sea más flexible metabólicamente. Una buena forma de aprovechar esas reservas de grasa es caminar a primera hora de la mañana”, explica la experta. Además, es un buen recurso para regular el azúcar en sangre, calma el sistema nervioso y normalizar nuestros ritmos circadianos. ¿Quién no necesita eso en plena época navideña?

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