Hace apenas unos meses, Ferran lucía un corte de pelo mucho más corto y práctico, uno de esos peinados habituales dentro del mundo futbolístico. Ahora, ha experimentado una evolución estilística muy estudiada (y oportuna) que se aleja del cliché de futbolista y adopta un aire más contemporáneo. Su nuevo peinado, más largo, con mayor textura y un acabado pulido pero intencionalmente desenfadado, enmarca su rostro, suaviza sus facciones y aporta una imagen mucho más sofisticada y alineada con las tendencias que triunfan actualmente en las redes sociales e incluso en Hollywood. De hecho, su nueva imagen se acerca bastante a la estética relajada (pero cuidada) por la que apuestan algunos de los referentes masculinos actuales, como Jacob Elordi o Austin Butler.
Un cambio de look suele ser el envoltorio de otros cambios más fundamentales (mayor confianza, un momento vital distinto…) y el pelo es la herramienta más fácil para exteriorizar esa evolución, y eso es precisamente lo que parece transmitir Ferran. Domingo Delgado, psicólogo especializado en coaching de la imagen, nos lo explicaba a propósito de los superpoderes emocionales de un corte de pelo en este artículo: “El cambio de peinado es la herramienta más rápida para vernos diferentes y, si damos en el clavo, de cómo queremos vernos por fuera. Actúa como un parche rápido de autoestima».
Así, el caso del deportista español demuestra todo lo que puede implicar un corte de pelo. No es un mero cambio de estilo, sino que actúa como un poderoso mecanismo de reconstrucción de la identidad y tiene la capacidad de transformar la imagen que proyectamos ante los demás.
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