28/06/2026

Olivier Rousteing abandona Balmain | Vogue España

Olivier Rousteing ha dejado de ser el director creativo de Balmain después de 14 años, según ha anunciado hoy la casa. La noticia pone fin a uno de los mandatos más largos, rompedores y públicamente visibles de un diseñador en la moda del siglo XXI.

«Estoy muy orgulloso de todo lo que he conseguido y profundamente agradecido a mi excepcional equipo de Balmain, mi familia elegida, en un lugar que ha sido mi hogar durante los últimos 14 años. Mi agradecimiento al Sr. Rachid Mohamed Rachid y a Matteo Sgarbossa por su inquebrantable confianza en mí y por confiarme esta extraordinaria oportunidad. Mientras miro al futuro y al próximo capítulo de mi viaje creativo, siempre llevaré este tiempo tan preciado cerca de mi corazón«, declaró Rousteing en un comunicado.

«Me gustaría expresar mi profunda gratitud a Olivier por escribir un capítulo tan importante en la historia de la casa Balmain. La contribución y la pasión de Olivier en los últimos años dejarán una huella indeleble en la historia de la moda», añadió Matteo Sgarbossa, director general de Balmain.

Cuando Rousteing asumió el cargo de Balmain en abril de 2011, con 25 años, se convirtió en el diseñador no fundador más joven en dirigir una gran casa parisina desde que Yves Saint Laurent lo hiciera en Dior. También fue la primera persona negra en asumir la dirección creativa de una casa de herencia francesa y en todas sus categorías de diseño. En 2012, su primer año completo en el cargo, Balmain registró unos ingresos de 30,4 millones de euros y unos beneficios de 3,1 millones de euros: el año pasado sus ingresos se estimaron en 300 millones de euros.

A pesar de haber multiplicado por diez la facturación de la firma durante su mandato, la recién nombrada dirección ejecutiva de Balmain se ha impulsar diferentes direcciones creativas para impulsar el crecimiento futuro. La cuestión es si la casa optará por nombrar a un diseñador consagrado en lugar de Rousteing, o por una estrategia más arriesgada –aunque, como se ha demostrado, potencialmente beneficiosa– como es entregar Balmain a un creativo tan inexperto como lo era Rousteing cuando empezó su historia en la casa.

Desconocido entonces fuera de la industria –y en gran medida dentro de ella–, llevaba trabajando en el estudio de Balmain a las órdenes de su predecesor, Christophe Decarnin, desde 2009. Su nombramiento contó con el respaldo del entonces propietario de Balmain, Alain Hivelin, que había rescatado a la casa de una situación cercana a la quiebra: cuando Decarnin se marchó inesperadamente, Hivelin apostó por él. «Estaré eternamente agradecido a Alain Hivelin por su apuesta, su apoyo y su amistad», declaró Rousteing tras la muerte de Hivelin en 2014.

A pesar de estar «aterrorizado» en su debut en primavera-verano 2012, Rousteing fue ganando confianza. Desde sus primeras temporadas, Rousteing se caracterizó por ser a la vez el guardián del legado de Pierre Balmain y un disruptor del conservadurismo general que reinaba en la moda. Junto a impactantes colecciones exageradamente ornamentadas –y a menudo, polé,micas–, desarrolló su llamada Balmain Army: una comunidad impulsada por las redes sociales y construida en torno a la diversidad, la visibilidad y la conexión directa con el público. «Cuando empecé a incorporar mucha diversidad en el casting, y a poner música hip-hop, algunas personas empezaron a cuestionar lo que estaba haciendo», recordó más tarde. «Y entonces Rihanna vino al backstage y me dijo: ‘Estás cambiando las reglas del mundo de la moda'».

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