Para Paula Fabregat, directora de proyectos de diseño en Renault, encontrar la vocación fue casi providencial. Después de una adolescencia rebelde, su madre, gran apasionada del diseño y de las artes, le animó a echar un vistazo a los estudios de Diseño Industrial que ofrecía, en su Valencia natal, la Universidad CEU San Pablo. Ese fue el primer gran giro de su vida: “Todo cambió, y pasé de ser una malísima estudiante a sacar muy buenas notas. Después hice un máster de transportes; hay muy poquitas escuelas en el mundo que lo imparten. Elegirlo fue un poco arriesgado, pero me salió bien”. En aquellos años, Paula Fabregat no solo encontró lo que se convertiría en su camino profesional, descubrió que lo más importante de las cosas era hacerlas con pasión. Esa visión es la que ahora transmite no solo en conferencias y a sus alumnos (imparte clases en la misma universidad que la formó), también a sus dos hijos: “Les digo que da igual a lo que se dediquen, lo importante es la pasión por lo que hacen, porque si no les gusta, no podrán ser buenos”.
De aquellos pasos académicos han transcurrido más de 25 años, y es ahora, tras una trayectoria labrada a base de esfuerzo y malabares con la conciliación, cuando se puede decir que tiene razón, porque en su sector, es una de las mejores. No tener miedo al cambio y salir de su zona de confort también le han ayudado, porque cuando se dio cuenta de que si quería trabajar en esta industria, tenía que salir fuera de España, no dudó en coger su portfolio y, sin saber hablar bien inglés ni francés, presentarse en París. “Hay muy pocas mujeres en la automoción, por lo que eso ya llamó la atención. Luego creo que al principìo, aunque vieron que no tenía el nivel de las grandes escuelas de transporte y que no sabía mucho de coches, en diseño industrial sí que tenía un buen trabajo para presentar. Creo que pensaron que si me atrevía a ir que algo sabía hacer”.
¿Cómo se te pasó por la cabeza elegir el mundo automovilístico?
Yo no era una apasionada de los coches, soy una persona del diseño, pero hay dos cosas que me atraían muchísimo. Uno, la magnitud de esas empresas, que son las más grandes del mundo. Por otra parte, la complejidad del objeto, un coche es una de las piezas más complicadas de diseñar, después ya pasamos a los aviones y a las naves espaciales. Y esa complejidad y su entramado me llamaba mucho la atención. Y luego que yo me quería ir fuera de España, y este tipo de empresas están sobre todo en el extranjero. Así que todo respondía a muchas de mis inquietudes.
¿Qué es lo que más te atraía de ese sector?
Es curioso porque antes de conocer el máster de transportes quería hacer diseño de interiores. Y de forma paralela, considero que el coche es una extensión de nuestro hogar. De hecho es nuestra parte más íntima, porque la mayoría de la gente conduce sola. Yo pensaba que el carsharing se iba a desarrollar muchísimo, y nos estamos dando cuenta de que en realidad no, y yo creo precisamente que es por esa parte íntima, porque nuestro coche es nuestra burbuja. De hecho yo empecé como diseñadora de interiores de automóviles.
Hablas del carsharing, que hace unos años se presentaba como un recurso para solventar muchos problemas en la movilidad, ¿a qué desafíos nos estamos enfrentando ahora mismo?
Es algo muy complejo porque hay que responder a muchísimos factores. Está el medio ambiente, por supuesto, que es el número uno. Luego están todas las tecnologías, que van muy rápido y no producimos coches a esa velocidad de cambio. Está también el factor de adaptarse a las diferentes generaciones. Y, por supuesto, está todo lo que son los servicios públicos, las infraestructuras… Que por una parte los gobiernos europeos nos obligan a vender eléctricos, pero por otra parte las infraestructuras no están todavía plenamente instauradas. Con lo cual estamos en un periodo muy complejo. Luego de una forma social, si me hubieras hecho la pregunta hace cinco años, efectivamente te hubiera dicho que el futuro era el carsharing, pero en realidad no está siendo así. Yo pienso que dentro de unos años el interior tendrá más importancia que el exterior y también creo que las tecnologías van a cambiar mucho las cosas.
¿Qué pasos se están llevando a cabo con respecto al medio ambiente?
A nivel de movilidad, de ir de un punto a otro, ya estamos avanzando en todo lo que son los carburantes ecológicos y los coches eléctricos, y la elección depende del uso. Cuando vamos a Shanghái, por ejemplo, vemos cómo la ciudad ya está limpia en cuestión de sonoridad, no se oye ruido. La respuesta en ciudad es el eléctrico, para coches pequeños, pero luego si eres una persona que viaja mucho, que hace muchos kilómetros, evidentemente es gasolina. Ahora están saliendo los range extender, que en China ya los están haciendo y aquí también los estamos desarrollando en todas las marcas, para extender la autonomía de los vehículos eléctricos. Todos estamos empujando para dar respuestas lo más avanzadas para el medio ambiente, para la movilidad limpia y para adaptarnos a todos los usos.
¿Cómo ves el futuro inmediato?
Yo creo, y esto en la moda también está pasando mucho, que la respuesta va a ir también enfocada hacia las experiencias, y esas nos las dará la conducción autónoma. Pero una vez más, para desarrollar plenamente esta idea dependemos de las infraestructuras, porque los coches autónomos ya existen y funcionan. Tecnológicamente ya se pueden hacer, el problema es que no tenemos esa nube para poder coordinar todo.
En esto tiene mucho que ver la tecnología…
Sí, la evolución de la sociedad viene acompañada de la tecnología, y va a ayudarnos a responder al medio ambiente, a responder a todo lo que es la saturación en las ciudades. Volviendo a la conducción autónoma, hemos visto vídeos de Tesla de gente que duerme mientras el coche conduce. Esto ya se puede hacer, parece una locura, pero ahí está. Todo esto nos va a permitir tener un tiempo dentro del coche en el que vamos a poder hacer otras cosas, por eso decía que las experiencias van a jugar un rol muy importante. Creo que a lo mejor va a haber transición de exterior a interior. Yo creo que en el futuro, el interior de un coche cada vez tendrá más importancia. Lo que pasa es que hoy en día el automóvil se ve un poco como un reconocimiento, la imagen que damos.
¿Cómo afecta la inteligencia artificial en la industria del motor?
Ya se está aplicando en las fábricas pero también en la parte creativa. Aunque tú le pidas muy detalladamente lo que quieres, y te de muchas alternativas, en realidad el diseñador es importante porque es el que tiene el criterio y el que toma las decisiones, decidir qué es lo que funciona. La IA nos ayuda a ir más rápido, pero eso no quiere decir que pueda hacer nuestro trabajo.
Perteneces a una industria con alta competitividad, sobre todo de las grandes potencias, por ejemplo, asiáticas. ¿Qué herramientas manejáis para sobrellevar esta competencia?
Yo creo que tenemos que mantener la parte emocional. Si hablamos únicamente de diseño, yo creo que lo que nosotros sabemos hacer mejor en Europa, y la historia lo corrobora, es esa parte emocional de los coches. Y es lo que tenemos que seguir explotando. Luego, por supuesto, tenemos que acelerar, porque en la otra parte del mundo las cosas se hacen más rápido y tenemos que intentar alcanzar esa rapidez, esa agilidad, pero alimentando nuestro propio ADN.
¿Crees que el público valora ese ADN en el diseño?
Sí, lo estamos viendo. Por ejemplo, con los últimos coches que hemos lanzado ahora. El R5 E-Tech eléctrico (Coche del año 2025 en Europa) está siendo un éxito, y es precisamente por ese lado emocional, porque hay una historia detrás. Le ha gustado tanto a la gente que lo conocía de antes como a los jóvenes. Y el Twingo, que acabamos de lanzar también, cuando vemos las reacciones en las redes sociales… Es un coche que es casi como una mascota. En el fondo lo que buscamos son referencias, porque las cosas van tan rápido, que en un momento dado necesitamos anclas. Por eso todo lo retro y las tendencias retrofuturistas funcionan tan bien, porque nos permiten cogernos a algo que tiene una historia.
¿Cómo eres como jefa?
Lo primero es que tengo una autoexigencia feroz. También creo mucho en el equipo, porque vamos a aprender todos juntos, todos podemos aportar. Eso es fundamental porque me gusta mucho trabajar en equipo; un coche no lo puede hacer una persona sola. Intento crear un ambiente de confianza, que es lo más importante. Luego la humildad; cuanto más creces, más humilde tienes que ser. Una vez escuché que cuando una empresa pierde la humildad, lo ha perdido todo. También es importante el positivismo. Las personas positivas son motores en las empresas y no puedes ir hacia adelante y salir de tu zona de confort si no tienes esa visión optimista de las cosas. Yo siempre veo el vaso medio lleno, y lo intento transmitir. Yo creo que a la gente le gusta trabajar conmigo.
Trabajas en un sector eminentemente masculino, ¿has sentido alguna vez discriminación?
Es cierto que hay muy poquitas mujeres, pero cada vez hay más. En el equipo de exteriores, por ejemplo, antes no había nadie, pero ahora sí. Estamos haciendo un trabajo de fondo para animar a las chicas, vamos a las escuelas, hacemos formaciones. Intentamos motivarlas porque al final los clientes son hombres y mujeres, y necesitamos ambas visiones. Pero sí que es cierto que culturalmente las ingenierías siempre han sido más populares entre los hombres. Y en el diseño de coches todavía más. Pero en cualquier caso, mi experiencia no ha sido complicada por ser una mujer en un mundo de hombres, más bien todo lo contrario. He notado que se apreciaba el hecho de tener una mirada un poco diferente. A mí me han ido siempre las cosas muy bien pero también es porque he trabajado mucho.
Muchas veces, incluso en las escuelas, a edades muy tempranas, las niñas ya han desistido de estudiar carreras técnicas…
El problema es que esto viene de la cuna. Lo que deberíamos de hacer es educar a los padres, el peso social viene desde que nacemos. Cuando se viste a un niño de azul y a una niña de rosa. Empezamos por aquí y luego llegan Pixar y Disney, y luego los juguetes. Incluso los padres tenemos pocas armas. Yo, por ejemplo, vestía a mis hijos de negro, compré una cocina a mi hijo y coches a mi hija. Pero al final, desgraciadamente, vivimos en una sociedad en la que lo que vemos a nuestro alrededor nos sigue marcando lo que es hombre y mujer, y esto es muy complicado cambiarlo.
¿Cómo trabajáis la perspectiva de género en el sector?
Todos los coches tienen que poder adaptarse a todas las tallas, tanto de mujeres como de hombres. Lo que sí que intentamos es que, por ejemplo, el cinturón se pueda regular, para poder adecuarse al máximo número de clientes, y el volante también. Vamos a presentar el nuevo Twingo y siempre intento crear un accesorio un poco especial con un carácter más marcado. Con el R5 hicimos un portabaguettes y ahora con el nuevo, hemos hecho una especie de clip de papel, que se engancha en las dos barritas del apoyacabezas, que sirve para enganchar el bolso. Cuando lo presentamos, para comunicarlo a la prensa, advertí de que era para todos los bolsos, no solo los de las mujeres. Yo no creo en un diseño para la mujer o para el hombre, yo creo en un diseño más universal.
¿Cuál ha sido el mayor reto de tu vida?
Conciliar mi ambición profesional, porque soy una persona ambiciosa, con el rol de madre. Y cuando veo a todos los hombres de alrededor, no les pasa para nada. Y esto no debería de ser así. Jugamos siempre con peores armas. Mis hijos dicen que soy adicta al trabajo, pero es que me lo paso muy bien, me encanta. Trabajo muchísimo pero me divierto. Pero luego está la otra parte, cómo compaginar todo eso con el papel de madre que nos han dicho. Yo no puedo dar lo cotidiano, de la madre estándar, o lo que supone que es la madre perfecta. Yo lo he compensado con momentos de calidad, que quedan en la memoria. Ahora que son mayores, ellos saben que siempre estoy ahí. Intento guardarme momentos de riqueza. Y al final, una vez más, yo siempre lo digo, lo que queda no es un objeto, lo que permanece es la experiencia, lo que nos guardamos en la memoria.
Maquillaje y peluquería: Ricardo Calero (Uno Artists) para Salon 44, Chanel y Oribe. Producción creativa: Ruth Varillas. Ayudantes de estilismo: Julia Tabares y Elisa Martínez.
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