17/07/2026

Penha Longa Resort: encontré un inesperado silencio y absoluta tranquilidad en este hotel a 20 minutos del centro de Lisboa

Necesito parar y respirar de vez en cuando, así que decidí viajar solo a pesar de tener la opción de hacerlo acompañado. Nada más llegar, Cecília Ferreira, la responsable de relaciones con los medios del hotel, me recibió con una calidez que me sorprendió y me dejó muy claro que la estancia en el Penha Longa Resort iba a ser una para recordar. La amabilidad de la directora de comunicación solo era el primer ejemplo de lo que después demostraría el resto del equipo: sonrisas y simpatía por doquier, algo que se agradece cuando viajas solo a un lugar diseñado para el disfrute en compañía.

Nada más entrar en la suite ejecutiva que me adjudicaron decidí dormir una siesta, antes de visitar la piscina y con vistas a descansar para la cena que me esperaba en LAB by Sergi Arola. Es uno de los restaurantes con estrella Michelin que se encuentran en el enclave y reconozco que sentarme solo a la mesa para vivir esta experiencia me daba un poco de miedo. Nada más lejos, de nuevo el equipo de sala hizo que me sintiera bienvenido y como en casa, lo mejor para disfrutar de un menú que bebe en todos sus pases de la herencia gastronómica lusa.

La vuelta a mi habitación tras un día sin hacer absolutamente nada transcurrió en el más absoluto de los silencios. Tan solo me crucé con un par de empleados en este periplo en medio de montañas que por la noche hacen todavía más mágico este enclave. Eso sí, al día siguiente caí en el bullicio de Cascais, pero pronto volví a este remanso de paz que me enamoraba por minutos. Tras un tratamiento en un spa con jardín zen en el que, de nuevo, no me crucé con nadie (y no hay que olvidar que el hotel se encontraba lleno), acudí a cenar en Midori, uno de los restaurantes japoneses más antiguos de Portugal y otro de los estrellas Michelin de los que presume el recinto. Son solo 18 los comensales que recibe en cada turno, suficientes para que el servicio resulte espectacular.

Me quedaban muy pocas horas para abandonar este inesperado retiro de silencio y calma que Penha Longa Resort me había ofrecido. La vuelta al aeropuerto de Lisboa me volvió a enfrentar con los ruidos y el jaleo que me anula los sentidos, pero los recuerdos ya se agolpaban. Nunca imaginé el conseguir alcanzar tal estado de tranquilidad tan cerca de una ciudad vibrante como lo es la capital portuguesa.

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