Por si fuera poco, Madonna también se atreve a mostrarse llena de alegría de vivir: tras el festival de Coachella se hicieron virales unos vídeos en los que se la veía bailando con gran entusiasmo. La tónica general: ¿no debería estar ya en la cama a esas horas? “Madonna se niega a envejecer con dignidad”, rezaba hace unos años un titular de The New York Post. ¿Y por qué? Según el diario, porque se niega a sentirse mayor y pasa mucho tiempo con gente más joven. No suena para nada indigno, sino más bien la receta definitiva para mantenerse en forma.
Madonna siempre ha desafiado las convenciones, allanando así el camino para muchas
Madonna siempre ha hecho las cosas a su manera: no en vano ostenta el título de reina del pop. Su polémico libro ilustrado Sex, publicado en 1992, o canciones como Like A Prayer (1989) cuestionaban de forma provocativa los conceptos morales habituales. Lo que entonces fue un escándalo (el videoclip de Like A Prayer, con cruces en llamas, solo podía emitirse por la noche en Alemania) hoy es un fenómeno de culto: con rupturas de tabúes como estas, Madonna rompió las barreras de la cultura pop y allanó el camino para artistas como Lady Gaga, Miley Cyrus y compañía.
La cantante sabe muy bien lo que es ser objeto de críticas públicas, desmesuradas y sexistas desde el inicio de su carrera. “Siempre han intentado silenciarme por lo uno o por lo otro: por no ser lo suficientemente guapa, no cantar lo suficientemente bien, no tener el suficiente talento o no estar casada como Dios manda. Ahora toca que no soy lo suficientemente joven”, contaba Madonna en 2019 a Vogue.
Hablando de «no ser lo suficientemente guapa»: ya de joven, su aspecto y su actitud no encajaban en la imagen de estrella del pop dulce y agradable, y el público la castigó por ello. Si bien al principio de su carrera Madonna tenía un aspecto “femenino”, con el tiempo se volvió “nervuda y delgada” y, al tocar la guitarra, resultaba “masculina”, según se podía leer, por ejemplo, en el Süddeutsche Zeitung. En 2012, el presentador Piers Morgan dijo que sus brazos eran “grotescos”: “¿Por qué quiere parecer una mujer de las cavernas?”. Una mujer que canta sobre lo fuerte que es: vale, eso podemos aceptarlo. ¿Pero que además sea fuerte físicamente? Eso ya es otra cosa.
Las críticas sexistas y edadistas no son nada nuevo para Madonna
En 2023, tras una actuación en los Grammy, volvió a ocurrir lo mismo. Fue duramente atacada por su aspecto: demasiadas intervenciones estéticas («¡desesperada!»), un estilo llamativo («¡inapropiado para su edad!»), looks atrevidos («¡quiere llamar la atención!»). Internet estaba al rojo vivo. A raíz de ello, Madonna publicó en Instagram: «Una vez más me atrapa la luz cegadora del edadismo y la misoginia que impregnan el mundo. Un mundo que se niega a celebrar a las mujeres de más de 45 años y que siente la necesidad de castigarlas si siguen siendo decididas, trabajadoras y aventureras». Nunca me he disculpado por sus decisiones creativas ni por su aspecto, y no voy a empezar a hacerlo ahora, escribió.

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