Se podría pensar que Turbulencia en la oficina, la nueva película protagonizada por Jennifer Lopez que acaba de aterrizar en Netflix, pertenece al que ya es un género en sí mismo. Esto es, comedia romántica en la que la actriz interpreta a una mujer poderosa que lleva perfectamente las riendas de su vida, se enamora locamente de un hombre algo menos poderoso que ella y se encarga de salir guapísima en todas y cada una de las escenas del largometraje. Sí, no hay mucho más en la última película de OI Parker (Viaje al paraíso, Mamma Mia! 2), esto es una comedia romántica para más gloria de López como ya lo fueron Jefa por accidente o Una boda explosiva, títulos profundamente disfrutables en los que ella lleva la voz cantante.
Ana Carballosa/Netflix
Mucho ha cambiado desde los comienzos de Jennifer Lopez en una industria en la que una mujer de ascendencia latina era algo anecdótico. Ahora, la actriz y productora es una de las profesionales más poderosas por méritos propios en Hollywood. Y toma decisiones. Si en Sucedió en Manhattan era una limpiadora de hotel madre soltera que se enamoraba de un político al más alto nivel; aquí es CEO de la mayor aerolínea estadounidense, piloto de aviones y, si me apuras, icono de estilo en Nueva Jersey. Jackie Cruz, su personaje, es hija del fundador de Air Cruz y controla la empresa familiar con la mayor de las capacidades; se enamora de su abogado, Daniel Blanchflower, un atractivo letrado, y se enfrenta a una crisis de reputación que puede dar al traste con sus ambiciosos planes laborales.
Y es que todo gira aquí en torno a ella. A Daniel lo encarna Brett Goldstein, está Betty Gilpin en el papel de Sydney, una amiga workaholic que funciona como la voz de la conciencia y poco más. Porque en Air Cruz las relaciones entre empleados están prohibidas, lo que hace todavía más excitante el incipiente noviazgo que vertebra todo el metraje del filme. Vamos, que no hay nada aquí que vaya a sorprender. El carisma de Jennifer Lopez es todo lo que se necesita para que Turbulencia en la oficina funcione como un reloj.
El propio Brett Goldstein ejerce aquí de guionista junto a Joe Kelly. Juntos desarrollan esa historia que se apoya mucho en el romance, pero que no deja de lado la comedia. Todo el mundo parece habérselo pasado en grande durante el rodaje de un filme quizá no tan demandante que además se ha colado en tiempo récord dentro de ese ranking de popularidad en el que están las producciones más virales de la plataforma de streaming. Turbulencia en la oficina es puro Netflix, sí, pero del que nos gusta. Y ya estamos deseando ver esa secuela para saber qué pasa con Jackie y Daniel tras decidir tomar la decisión más presumible de cuantas podían ponerse sobre la mesa. Insistimos, esta es una comedia romántica como las de toda la vida y poco más se puede pedir. Y es suficiente.


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