En la moda —quizá más que en otros sectores creativos— ha persistido durante años la idea de que la intuición, el talento innato y la observación son suficientes para construir una carrera. Una especie de romanticismo de que “la gracia natural” y el don de gentes eran suficientes para entrar en la industria. Pero en pleno siglo XXI, esa narrativa empieza a mostrar sus debilidades. ¿Hasta qué punto nos hemos estado equivocando al relegar la formación a un papel secundario?
Uno de los últimos informes del OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), realizado a finales de 2019 con sede en París, demostraba que las competencias emprendedoras relacionadas fundamentalmente con las pymes –por ejemplo, la gestión, la resolución de problemas y la innovación– pueden desarrollarse mediante la educación. “El éxito del emprendimiento y el crecimiento empresarial requieren un conjunto amplio de habilidades para gestionar la complejidad de las economías actuales”, expresa el texto. En la misma línea, el World Economic Forum subrayó en 2023 que la educación de calidad es una base fundamental para el pensamiento crítico, la innovación y el crecimiento de proyectos empresariales, especialmente en entornos cambiantes como el actual. “Una educación de calidad es la base del emprendimiento y del crecimiento económico”, resume el texto.
Aunque parezca evidente que a mayor conocimiento, mayor control de la situación, en la práctica esta relación no siempre se había asumido de forma lineal dentro de las industrias creativas. En la moda se instaló durante años la idea de que el oficio podía construirse casi exclusivamente desde el ensayo y error. Algo que quizá funcionó hace un siglo, pero que a día de hoy se vuelve complejo debido a la inestabilidad de la industria y los nuevos actores de la misma: desde la competencia voraz, la incursión de la IA y los retos de la sostenibilidad. Solo hay que fijarse en que algunas de las figuras más influyentes han nacido en entornos académicos altamente exigentes, como Central Saint Martins en Londres, mencionando ejemplos como Alexander McQueen, John Galliano o Stella McCartney. A nivel nacional, por ejemplo, Palomo Spain (Alejandro Gómez Palomo) estudió en la London College of Fashion, y Juan Vidal en la Escola d’Art i Superior de Disseny d’Alcoi (EASD Alcoi).
Continuando esta estela, ahora aparecen nuevas generaciones de creadores que no cuadran con el mito del genio autodidacta. Ahora practican trayectorias híbridas donde su intuición es el cimiento, pero con las herramientas de la educación están consiguiendo crear un imperio. Es en este punto donde se sitúan las empresarias Daniela y Melissa, las hermanas gemelas detrás de Journey in Pairs, y alumnis del Diploma Vogue de Diseño de Moda, el Diploma AD de Estilismo de Interior (la primera, al mismo tiempo), y Diploma Vogue en Estilismo y Producción de Moda (la segunda). Journey in Paris es un proyecto de influencia en redes nacido durante la pandemia, con la intención de compartir con el mundo su forma de vivir la moda. Lo que comenzó como “un pasatiempo”, les hizo construir una comunidad sólida a nivel internacional de miles de seguidores. Esta plataforma les sirvió también para introducirse en la industria en Colombia y, además de crear contenido de estilo de vida y moda, realizar asesorías de estilismo tanto a nivel individual como para marcas.

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