Queda poco más de una semana para el estreno de la segunda parte de El diablo viste de Prada, la película que abrió para muchos, y por primera vez, las puertas a la industria de la moda. La historia que narra el periodo de prácticas de Andy Sachs (Anne Hathaway)— en la revista Runway, bajo la atenta y exigente mirada de su jefa, Miranda Priestly (Meryl Streep), da un salto en el tiempo. Ahora tienen que enfrentarse a la nueva realidad de los medios: el debilitamiento del mundo editorial frente al auge de la comunicación digital. En mitad de este trance, Andy tiene que ayudar a su jefa Miranda a superar una crisis reputacional. Para ello contará con la ayuda del director creativo Nigel (Stanley Tucci) y la asistente de Miranda, Emily (Emily Blunt), compañeros del pasado de la cabecera.
Más allá del tráiler —y de las imágenes que se han ido filtrando—, el proyecto sigue rodeado de misterio hasta su estreno. Será el próximo 30 de abril y el 1 de mayo en Estados Unidos. Una fecha para volver a un universo que marcó a toda una generación, se convirtió en referente para los amantes de la moda y en el que el vestuario de Patricia Field promete, una vez más, ser protagonista absoluto.
Desde Vogue College of Fashion, el centro de estudios de esta cabecera, en colaboración con la editorial Condé Nast –la verdadera Runway– y la Universidad de Nebrija, se han preguntado qué habría estudiado cada personaje de la película de entre su oferta académica. ¿Qué habría hecho Andy para poder acceder a esas prácticas que le llevaron a convertirse en una periodista de renombre? ¿Cómo empezó su trayectoria profesional Nigel, teniendo en cuenta su creatividad? Y por último, ¿en qué perfil encajaría Emily para poder llevar la agenda y contactos de un gigante de la comunicación y de la moda como Miranda?
Andy no viene del mundo de la moda, pero sabe escribir, analizar y contar historias. Su evolución en la película encaja con la de un estudiante de comunicación. Seguro que habría empezado estudiando periodismo o comunicación audiovisual, para seguir haciendo el Máster Vogue en Comunicación de Moda y Belleza. Esta titulación le habría ayudado a entender qué ocurre sobre las pasarelas, qué firmas son más importantes, cómo comunicar la narrativa de la moda y la belleza, saber desenvolverse en el lujo, entre otras habilidades clave. Incluso para saltar después, a un periódico.
Nigel, por su parte, representa el ojo creativo de la redacción. Es quien entiende la moda desde la representación visual, creando imágenes que constituyen el imaginario de Runway. Su trayectoria encajaría con el Máster en Imagen de Moda: Estilismo y Dirección Creativa, donde el estilismo, la dirección artística y la construcción de narrativas visuales serían las herramientas de su trabajo diario. Se pasaría las horas yendo a exposiciones para inspirarse, viendo películas para anotar las atmósferas y las vestimentas, consultando libros de fotografía. Todo para adaptar esta nube de imágenes a las producciones del medio.

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