“En Navidades del año pasado tuvimos varias conversaciones. Con Lucia disfrutamos proyectando, intentando entender que queremos y que no. Ese suelen ser el tipo de diálogos que tenemos al inicio. No queríamos medias tintas, ni globalidades”, explica Aulí a esta cabecera sobre la génesis de este proyecto tan especial en el que se ha decidido a darle la vuelta, casi literalmente y tal y como se ha hecho con la premisa de la obra original, al vestuario.
“A medida que ella avanzaba con la propuesta escénica y la adaptación, le mandaba documentos que preparaba con collages e imágenes que me inspiraban. Muy abstracto, con mucha información, y a veces las propuestas se contradecían entre si. Recuerdo que había vasos, floreros y ceniceros de Louis Comfort Tiffany diseñados el año en el que se escribió Mujercitas, o pelucas de Antoine Cierplikowski de ese mismo año. Para mi era importante tener anclajes para arrancar, y estudiar 1886 me dio la energia e información para generar ideas. También recuerdo estudiar mucho la vestimenta de la época por dentro: abrir los corsés, estudiar los miriñaques, los acabados y como se aplicaban las ornamentaciones”, apunta el diseñador de vestuario.

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