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Con respecto a sus habilidades expresivas usando el lenguaje corporal, Júlia Peró admite que sus códigos propios se han ido sofisticando y ampliando en los últimos meses para poder abarcar un arco más rico en matices. En sus vídeos, no se limita a contar si un libro le ha gustado o no, también le hace saber a su público si los primeros capítulos se le han hecho tediosos, a partir de qué página la trama va adquiriendo ritmo, si es fan de un autor o autora, si la narración le ha resultado conmovedora o si se trata de una lectura absolutamente imprescindible.
“La gente que me sigue ya reconoce a la primera muchos de estos signos. Me dicen, por ejemplo: ‘¡Ya has hecho lo del chef’s kiss!’, en alusión a cuando me beso las yemas de los dedos para expresar que me ha encantado un libro. Hay incluso quien ha copiado algunos de estos códigos para sus propias reseñas. Esta coreografía de expresiones me parece muy interesante. Creo que desde el cuerpo, y no solo desde el habla, también se pueden decir muchas cosas. Yo no lo menospreciaría. Además, considero que ambos enfoques pueden convivir muy bien”, ahonda la escritora, que ve en esta teatralidad un entretenido reto personal, al tener que abordar algunos conceptos de naturaleza técnica, como pueda ser el hecho de diferenciar un libro de relatos de una novela; o que justo el último capítulo no le haya gustado pero todo lo demás sí; o que el ejemplar enganche mucho a pesar de que la voz narrativa no sea tan atrayente. “Por otro lado, ahora que he empezado también a incluir vídeos con críticas habladas, es evidente que hay muchos aspectos de la lectura que, por su complejidad, solo se pueden abordar de forma verbalizada. Pero, de cara a una primera toma de contacto para alguien que en diez segundos quiera al menos entrar en contacto con esos lanzamientos editoriales, va muy bien”.
Además de su dedicación a la escritura –está ya inmersa en la creación de su segunda novela– y la prescripción literaria que realiza en redes, Peró también dirige el club de lectura Libros crujientes, una iniciativa online, gestionada a través de Patreon, a la que a veces llegan nuevas personas interesadas gracias a haber visto primero sus vídeos de reseñas silenciosas. El formato del club, eso sí, es muy diferente. Entre otras cosas, porque, por cada libro que se aborda, la autora redacta ambiciosas guías que pueden llegar a tener una extensión de sesenta páginas. “Las reseñas silenciosas son como una ventana a la que asomarte a fisgonear. Y, luego, si te apetece adentrarte en una conversación compartida más elaborada, te adentras. Para mí es un puente maravilloso, y una forma muy buena de crear comunidad. Sobre todo, insisto, para aquellos a los que les cuesta motivarse con la lectura en su día a día o directamente piensan que es un mundillo que los excluye”.

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