01/07/2026

Rosario Villajos, escritora: “El humor es una de las herramientas que tenemos para sobrevivir en el mundo que nos ha tocado, que cualquiera aprieta un botón y adiós”

En Cortarse el cabello (Ed. Seix Barral), Rosario Villajos (Córdoba, 1978) se estrena en el género del cuento tras firmar Ramona, La muela y La educación física, las tres novelas con las que se ha posicionado como una de las voces más ácidas e interesantes de la literatura actual. Conforma este último lanzamiento una colección de 17 relatos atravesados por el duelo experimentado tras la muerte de su padre. Una pérdida presente en cada una de las historias, de un modo u otro, pero sin dejar de lado la visión del mundo de la autora: irónica, divertida, tierna y al mismo tiempo algo oscura. Se narran pasajes en el hospital, también un aborto imprevisto, una trama de vampiros, un verano de descubrimiento entre abejas o un noviazgo en el que se ahonda en la diferencia, ella tiene hipertricosis y él es poeta. También se cuenta un paseo de Villajos de niña, con su padre, un momento de cercanía a una persona que marcó a la autora por culpa de una sordera no aceptada y un carácter complicado.

“Hay cosas muy personales en el libro”, admite Rosario Villajos frente a un café descafeinado en un local en el centro de Madrid. “El paseo de niña, sí, aunque hay ahí muchas fabulaciones porque tenía dos años y medio. He intentado jugar. Decirme a mí misma y a los lectores cómo funciona la ficción. Tú puedes hablar de irte a trabajar a un camping a Francia, pero en realidad lo que quieres contar es que el primer amor va a ser alguien que se parece a tu padre o a tu madre”, apunta. “O dices voy a hablar de la relación tan complicada que yo tenía con mi padre construyendo un western. O explorar el vínculo de los vampiros para narrar la historia de una persona que ya no cree en el futuro y hace un sacrificio, porque considero que mi padre hubiera pedido la eutanasia para no hacernos sufrir. Y a la vez hablo de lo queer porque los vampiros son todos gais, eso es así”.

A pesar de la dureza de lo que se cuenta en Cortarse el cabello este es, sí, un libro muy divertido. “No concibo la vida sin reírme”, admite. “El humor está ahí y sale a la superficie. Es una de las herramientas que tenemos para sobrevivir en el mundo en el que nos ha tocado vivir, que cualquiera aprieta un botón y adiós”.

Se puede entender el volumen como un mecanismo para poner en orden cosas del pasado de la autora. Una suerte de modo de saldar deudas. “Sí. Me he dado cuenta a posteriori y porque me lo han comentado”, concede Villajos. “Como dijo Antonio Tocornal, otro escritor, sirve para ‘dar todos los abrazos que no pude dar en su momento’. En nuestra cultura judeocristiana está muy mal hablar de los muertos, pero si quieres hablar mal o bien de tu padre, hazlo. Al principio tendemos a fantasear y quedarnos solo con lo bueno, pero luego te das cuenta de que hubo de todo, también momentos muy difíciles. Cuando la gente se hace muy mayor, se va aplacando. Empieza a florecer la compasión de quien es más joven”.

Ver fuente