20/05/2026

Sandalias de los 90 que vuelven a ser tendencia este año

Igual que los ojos son capaces de revelar muchísimo sobre una persona, los zapatos tienen el poder de resumir perfectamente la esencia de una década. Y, para mí, los años noventa siempre estarán inevitablemente ligados a las sandalias. Desde los minimalistas Manolo Blahnik de Carrie Bradshaw hasta las chanclas desenfadadas que Jennifer Aniston llevaba fuera de cámaras, hubo una serie de diseños que definieron por completo la estética de aquella época y que, curiosamente, son exactamente los mismos que vuelven a dominar ahora mismo.

Las sandalias noventeras que vuelven a ser tendencia

Como alguien que creció en los noventa y terminó enamorándose de la moda a principios de los 2000, hay imágenes de aquella época que siguen completamente grabadas en mi cabeza. Carolyn Bessette-Kennedy saliendo de su apartamento en Tribeca con unas sandalias de Prada; los tacones de tiras de Manolo Blahnik entre bastidores en un desfile de Michael Kors… De hecho, ambos diseños acabaron convirtiéndose en pequeñas joyas vintage que busqué durante años.

Los noventa marcaron un cambio clarísimo respecto a los tacones rígidos y exageradamente sofisticados de los ochenta. De repente, la moda empezó a mirar hacia algo mucho más limpio, funcional y relajado, pensado para mujeres que necesitaban zapatos capaces de acompañarlas durante todo el día sin renunciar al estilo. Diseñadores como Manolo Blahnik o Miuccia Prada entendieron perfectamente esa nueva forma de vestir y crearon modelos que entonces despertaban auténtica obsesión y que hoy siguen funcionando exactamente igual.

Probablemente ahí está la clave de por qué estas sandalias han sobrevivido a prácticamente todas las tendencias que llegaron después. Su estética minimalista hace que nunca terminen de cansar. Yo misma vuelvo constantemente a las mismas siluetas, no solo por lo icónicas que resultan, sino también por lo que transmiten. Vestirse en los noventa tenía algo mucho más ligero, intuitivo y natural. Había una despreocupación elegante que sigue sintiéndose completamente actual.

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