Precisamente para subrayar el valor privado de un reconocimiento público, Sarah Jessica Parker optó por compartir ese momento con su familia real. Llegó a la alfombra roja de la mano de su marido, Matthew Broderick (casados desde 1997) y de su hijo mayor, James Wilkie Broderick, que ahora tiene 23 años (la pareja también tuvo gemelos en 2009, Marion Loretta Elwell y Tabitha Hodge). La imagen habla de una mujer que ha alcanzado una nueva etapa en su carrera: consciente, célebre, pero profundamente asentada en su vida personal.
Un look muy Carrie para la ceremonia de entrega del Globo de oro honorífico
Incluso la elección del look fue un sentido homenaje. Sarah Jessica Parker lució un vestido color ceniza de acabado brillante, ceñido a la cintura con un cinturón joya de terciopelo abrochado con una preciosa hebilla, y completado con una chaqueta bolero de seda negra. El estilismo evocaba abiertamente a Carrie Bradshaw, sin caer en la nostalgia forzada. Al cuello, una cascada de collares: una gargantilla de perlas, un maxicollar de tenis y un colgante de corazón de diamantes, un juego de superposiciones de aire sofisticado, teatral y femenino que mandaba un mensaje claro: aunque el personaje ya pertenezca al pasado, el estilo –y la actitud– son eternos.

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