24/06/2026

¿Se ha acabado el reinado de las zapatillas?

Hoy, las alternativas de zapatillas visualmente impactantes son aún más numerosas que hace apenas uno o dos años. El calzado se vuelve más “friki”, más atrevido, a medida que los consumidores exploran opciones cómodas pero infinitamente más estimulantes que el modelo estándar. Rooyakkers señala tendencias como las chanclas de tacón, la fiebre por todo lo tabi, las Vibram FiveFingers (y otros modelos barefoot) y el reinado imparable de las bailarinas como auténticos disruptores del dominio histórico de las sneakers. También están surgiendo híbridos —entre deportiva y zapato— y, en paralelo, la gente empieza a vestir más pulida, como una reacción sutil al boom del athleisure pospandemia.

Para las marcas, esta transición supone un dilema: durante años han confiado en las zapatillas como puerta de entrada para consumidores que no estaban dispuestos a invertir en prêt-à-porter o en calzado de fiesta. Modelos icónicos como las Ace de Gucci, las Triple S de Balenciaga o las ya legendarias (y discutidas) zapatillas con cuña de Isabel Marant han marcado el paisaje urbano, de las calles comerciales a los pasillos de los institutos.

Por supuesto, las zapatillas seguirán teniendo siempre un lugar en nuestros armarios. (Matthieu Blazy debutó en Chanel con unas Nike). Pero ahora, cuando la Generación Z en TikTok declara que las sneakers ya no son garantía de estilo y en las oficinas se opta por alternativas más creativas, ¿tendrán las marcas que replantearse su enfoque sobre este estilo de calzado?

Más novedad, menos ‘hype’

Parte del problema es, simplemente, la falta de sorpresas e innovación en la categoría sneaker. “No hay muchas opciones en la calle realmente interesantes en este momento”, señala Rooyakkers, recordando que la zapatilla slim de ante —originalmente las Samba, hoy Dries y Miu Miu— empieza a sentirse trillada. También cree que pasarán muchos años antes de que los modelos más chunky vuelvan a imponerse.

El precio es otro factor a considerar: los costes de producción aumentan mientras la calidad y la innovación retroceden, lo que obliga a las marcas a convencer más al consumidor de que sus productos valen la pena. “El aumento de precios en productos de lujo y la baja percepción de valor añadido es un problema que este segmento de la industria necesita abordar, especialmente cuando hablamos de una compra cotidiana y accesible como son unas zapatillas”, explica Emily Gordon-Smith, directora de contenidos de la agencia de análisis de tendencias Stylus. “¿Qué las diferencia realmente como lujo? ¿Dónde está la artesanía?”.

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