08/08/2026

‘Sexo en Nueva York’: ¿se identifica la Generación Z con esta serie de finales de los 90?

Sexo en Nueva York: ¿un amor-odio para las nuevas generaciones?

Sexo en Nueva York se estrenó en 1998 y fue una auténtica revolución en la televisión de pago de aquel entonces –Canal+, el antecedente de Netflix y de otras plataformas streaming similares de ahora–. La historia de cuatro amigas (con personalidades muy diferentes) en la gran ciudad, un Manhattan idílico y completamente idealizado, donde podían disfrutar tranquilas de su libertad sexual. Hablaban de sexo y lo practicaban, sin tabúes ni complejos. Hoy esto no se consideraría un punto tan rompedor, pues estamos más que acostumbrados a verlo en numerosos títulos (y algunos, directamente, tratan sobre ello e incluyen una parte más educativa, como Sex Education). La serie adaptó el libro con el mismo título de Candance Bushnell, una recopilación de columnas que la propia autora escribió para el The New York Observer sobre su vida y sus amigas. La realidad pasó a la ficción, dando lugar a Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha. Protagonistas que encandilaron en su momento a los millennials y con las que la Generación Z ha desarrollado cierto amor-odio.

A una parte de esta nueva generación –los nacidos entre 1995 y 2009, de 15 a 29 años– le fascina Sexo en Nueva York por todo lo que le rodea. Carrie Bradshaw, una columnista de moda que vive en la gran ciudad, con múltiples oportunidades, además de bolsos, zapatos de Manolo Blahnik y unos looks con los que cualquier apasionada de la moda podría soñar. Una estética de una vida adulta aspiracional, llena de looks fascinantes, de lujos y de tardes de compras sin límite, pero con dramas (amorosos y de todo tipo) con los que sentirse identificada si te encuentras en el mismo punto de la vida. Aunque lo cierto es que no a todo el mundo le gustaría ser Carrie Bradshaw.

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¿Odia la Generación Z a Carrie Bradshaw?

Carrie Bradshaw, a lo largo de su historia televisiva, se ha convertido en un personaje de lo más deseado. ¿Quién no quiere ir enfundada de vestidos espectaculares y con calzado de diseño por las calles de Nueva York? Beber cosmopolitans junto a tus amigas (obviando la parte de fumar constantemente Marlboro Lights) y comentar los sucesos de la noche anterior o cualquier drama que se presente. Dejando todo esto a un lado – digno de deseo–, lo cierto es que el personaje al que da vida Sarah Jessica Parker no cae del todo bien entre la Generación Z. Como siempre, hay excepciones, pero existe una tendencia clara a cuestionar muchos de sus comportamientos. Las nuevas generaciones no solo intentan llevar un estilo de vida más saludable y no abusar de la comida basura a la que la protagonista recurre en muchas ocasiones, sino que también huye de las relaciones tóxicas. Y Carrie era experta en caer en las redes de los hombres más equivocados y de tropezar con la misma piedra una y otra vez. No importaban las señales que le advertían que debía salir de ahí, tampoco el apoyo de sus amigas para escapar.



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