Fue en 2024 cuando Rigoberta Bandini se llevó a casa su primer Goya. Un reconocimiento que se le otorgó en la categoría de Mejor canción original por Solo quiero amor, de la película Te estoy amando locamente, y que coincidió con su consolidación definitiva en la industria musical patria. Pero anoche, los roles se invirtieron. La catalana ya no estaba sentada esperando nerviosa los resultados desde el patio de butacas, sino que se transformó en una digna maestra de ceremonias, encargada de conducir esta gala de los Premios Goya 2026 junto al tres veces premiado en estos galardones, Luis Tosar.
Todo comenzó en la alfombra roja. Allí, apostó por un primer vestido de silueta asimétrica con detalles plateados y cuello halter de Rabanne , el cual proporcionó un breve vistazo a la lista de ingredientes que iban a formar parte de sus estilismos: elegancia, personalidad y, sobre todo, mucha diversión. De la mano de su estilista, Helena Contreras, conjuntó este primer look de impacto con sandalias de tacón con tachuelas de Lola Cruz y joyas customizadas de La Manso que jugaban con el escote del diseño.


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