El colorete ya no es algo que aplicar solo en las mejillas
Toda la vida (o, al menos, en Occidente) nos han enseñado que el rubor casaba únicamente con la zona alta de las mejillas, o como mucho con las manzanas de las mismas (es decir, la parte más prominente del rostro al sonreír), si lo que buscábamos era un aspecto más aniñado. Así lo vimos siempre en nuestras madres y abuelas y, por ende, lo acabamos incorporando en nuestras rutinas de belleza como un paso que había que seguir al pie de la letra. Sin embargo, en la última década, la globalización y el ascenso imparable de plataformas como TikTok han revolucionado el maquillaje tal y como lo conocíamos, introduciendo técnicas que han roto todos nuestros esquemas y nos han hecho mirar nuestros neceseres de otra manera.
El maquillaje editorial siempre ha ido un paso más adelante y, si echamos la vista atrás, también nos encontraremos cómo en los 80 ya se coqueteó con los coloretes excesivos. Hoy, esa libertad estética vuelve con fuerza gracias a una tendencia que llega desde Japón, el maquillaje Igari, el cual, aunque en su versión evolucionada, ha logrado asentarse este 2026 como la técnica más apetecible a la hora de aplicar este producto básico en cualquier tocador.

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