Hace exactamente una semana hablábamos de cómo la teoría del rojo inesperado pasó de ser una obsesión en materia de decoración de interiores para convertirse en un recurso estilístico más para las amantes de la moda. En 2024, en el mundo del diseño de interiores, se viralizó esta teoría, una idea acuñada por la diseñadora Taylor Migliazzo Simon que defendía que una habitación nunca está del todo completa sin un toque de rojo, por mínimo que sea. Un gesto aparentemente insignificante, pero capaz de transformar por completo cualquier espacio.
La teoría del rojo inesperado no tardó en saltar al mundo de la moda. De hecho, una de las maneras más fáciles de adaptarla es a través de un pañuelo grande o un jersey anudado en la cintura –igual que haría la mismísima Diana Vreeland o tal y como nos propuso Chanel en su desfile prefall 2026–. Sin embargo, una de las maneras en las que más despuntó esta teoría en los desfiles de primavera-verano 2026 fue a través de un accesorio muy concreto: los zapatos.
Con el calzado, firmas como Alaïa, Chanel, McQueen o Stella McCartney aportaban ese toque de color a sus looks, convirtiendo el calzado en el eje central para rematar un buen look. Sobre las pasarelas los vimos en forma de bailarinas, zapatos almendrados e incluso sandalias, propuestas de lo más apetecibles para los próximos meses.





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