Vladímir Krámnik (Rusia, 1975) acostumbra a ubicar tan bien sus piezas que las combinaciones brillantes fluyen con naturalidad aunque sean tan profundas como bellas. Así ocurre en esta nueva entrada del excampeón del mundo -y verdugo de Kaspárov, en 2000- en El Rincón de los Inmortales.
El ruso, residente en Suiza, pertenece al muy restrictivo club de los campeones con mayor profundidad a la hora de comprender la esencia de una posición. Capablanca, Smyslov, Kárpov, Carlsen y quizá ninguno más han alcanzado el virtuosismo posicional que se aprecia en esta partida, de principio a fin.

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