Desde que en los años 90, tras el auge del festival de Sundance y la irrupción de cineastas como Steven Soderbergh, Jim Jarmusch o Quentin Tarantino, los grandes estudios de Hollywood se lanzaron a capitalizar el cine independiente empaquetándolo como un producto más dentro de sus estructuras industriales, la etiqueta “indie” comenzó a diluirse como la carrera de Gregg Araki o Tom DiCillo. Lo que en origen designaba una forma de producción al margen de Hollywood pasó a convertirse en una categoría estética y, en muchos casos, en una estrategia de marketing.
Más tarde, a partir de 2010, y en paralelo al abandono por parte de Hollywood del cine de presupuesto medio, ese espacio fue ocupado por una nueva generación de compañías independientes como A24, Annapurna, Neon o Blumhouse en el terror. Estas “mini-majors” consolidaron un modelo híbrido, apoyado en alianzas puntuales con estudios y plataformas para la distribución. Era un cine que, independientemente de su calidad, se presentaba como alternativo, pero nacía integrado en las lógicas industriales que pretendía esquivar.
Esta situación ha creado una enorme paradoja: en 1999, los principales premios del cine indie americano, los Independent Spirit Awards, tuvieron que crear una nueva categoría, el premio John Cassavetes, para premiar a las películas verdaderamente independientes.
En resumen, separar el grano de la paja, dilucidar lo que es cine independiente y lo que no (obviamente no voy a entrar en producciones que “se pagan” sus propios autores, como Coppola y su ‘Megalópolis’, porque eso ya sería otro tema), es bastante complicado. Aun así, vamos a recomendar 10 títulos recientes disponibles en plataformas.
Buena chica (India Donaldson)
El debut en el largometraje de India Donaldson (la mayoría de los filmes de esta selección lo son) es un filme minúsculo, modesto en presupuesto (rodado en apenas doce días, durante una caminata por el bosque y con un equipo mínimo), pero enorme en resultados. La película se presentó en Sundance, fue seleccionada para Cannes y obtuvo nominaciones en los premios Gotham y los Independent Spirit. Adivinad quién la ha fichado: A24, claro. ‘The Chaperones’, su segundo filme, está producido por esta y Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt.
Siguiendo los pasos de Kelly Reichardt, Donaldson narra una excursión por las montañas de Catskill, en Nueva York, protagonizada por una chica de 17 años, su padre y un amigo de este en plena crisis posdivorcio. Narrada desde el punto de vista de ella, la película extrae toda su fuerza dramática de la tensión existente entre el deseo de pasar un buen fin de semana y la creciente incomodidad que surge por el comportamiento de los dos adultos. Un conflicto narrado con sutileza y discreción, en voz baja, pero que resuena tan fuerte como un roble cayendo en el bosque. 8
Dónde verla: Movistar+, Filmin, Prime, Rakuten
Más allá del muro (Kate Beecroft)
Si a India Donaldson la podemos considerar heredera de Kelly Reichardt, la debutante Kate Beecroft sería la alumna aventajada de Chloe Zhao. Tanto ‘Songs My Brothers Taught Me’ (2015) como, sobre todo, ‘The Rider’ (2017) son el abrevadero de donde bebe ‘Más allá del muro’. Rodada en Dakota del Sur, y moviéndose constantemente en un territorio híbrido entre la ficción y el documental, la película sigue a una familia de rancheras y sus dificultades para mantener su modo de vida en un entorno marcado por la precariedad.
Si bien los elementos de ficción no terminan de encajar del todo, cuando Beecroft se abandona al registro documental, el film cobra una fuerza inusitada. Las imágenes de las adolescentes en los rodeos, galopando a caballo y subiéndolo a TikTok, o la secuencia del cumpleaños, donde varias mujeres mayores evocan con crudeza sus vidas golpeadas por la pobreza, la violencia o el suicidio, son destellos de verdad con más potencial dramático que la propia ficción. 7’5
Dónde verla: Prime, AppleTV
Mi sueño americano (Luke Gilford)
Seguimos con caballos, rodeos y música country. Y también con cierto desequilibrio entre lo real y su construcción dramática. ‘Mi sueño americano’ se puede ver como la cara B de ‘Más allá del muro’. El debut del fotógrafo y realizador de videoclips (Troye Sivan, Christina Aguilera, Kesha) Luke Gilford es una adaptación de su libro ‘National Anthem: America’s Queer Rodeo’.
‘Mi sueño americano’ quizás sea la menos “indie” en cuanto a su producción de toda esta selección. Gilford está muy asentado dentro de la industria audiovisual estadounidense y la compañía LD Entertainment tiene una vocación claramente de mini-major partner, con un catálogo, en general, bastante mainstream. Sin embargo, en cuanto a temática, gramática y discurso, es una de las más “indie”. La película, con ecos estéticos de Warhol o el primer Gus Van Sant, se plantea como un contraplano de las representaciones del imaginario rural estadounidense. Allí donde el cine ha fijado una iconografía reconocible, la película toma ese mismo repertorio y lo desplaza hacia una sensibilidad queer, que no lo parodia ni lo subvierte desde el sarcasmo, sino que lo habita con una fascinante naturalidad. 7
Dónde verla: Filmin
Un gran chico (Corey Sherman)
El cine indie y la temática de iniciación, el “coming of age”, son como Fangoria y la polémica: van casi siempre de la mano. El debut en el largometraje de Corey Sherman podría formar perfectamente un programa doble con la reseñada ‘Buena chica’, ya que también transcurre durante una excursión campestre de fin de semana.
‘Un gran chico’ narra el despertar homosexual de un adolescente durante una acampada en las montañas de San Bernardino (California). Lo que distingue a esta historia de otras muchas de temática parecida es su protagonista. Interpretado por el muy prometedor Isaac Krasner (fue nominado en los Independent Spirit), el “gran chico” del título (el original ‘Big Boys’ tiene un matiz más machista, como “hombretón” o “tiarrón”) es un personaje excelentemente escrito, un prodigio de sutileza, profundidad psicológica y variedad de matices. A través de una puesta en escena que privilegia el punto de vista del chico, la película narra ese despertar de forma muy delicada pero nada ñoña, apoyándose en los pequeños gestos, las miradas y las vacilaciones propias de la adolescencia. 8’2
Dónde verla: Filmin
The Last Stop in Yuma County (Francis Galluppi)
Otro director fichado por Hollywood. En este caso por Sony, para quien Francis Galluppi va a rodar ‘Evil Dead: Wrath’, la próxima entrega del universo ‘Posesión infernal’. ‘The Last Stop in Yuma County’ es una pequeña pieza de cámara: un modesto debut rodado en apenas un par de escenarios y con una veintena de actores (encabezados por el también director Jim Cummings), que funciona extraordinariamente bien gracias a un guion ingeniosísimo, un manejo excepcional de la tensión dramática y una puesta en escena enormemente eficaz, a la que no le sobra un solo plano.
Con ecos, nunca estruendosos, de Alfred Hitchcock, Quentin Tarantino y los hermanos Coen, ‘The Last Stop in Yuma County’ (ganadora del premio a la mejor película en la sección Òrbita del Festival de Sitges, dedicada al thriller) es un ejemplo perfecto de concisión narrativa y habilidad para combinar distintos tonos: del humor negro a la acción criminal, pasando por el suspense psicológico. 8’3
Dónde verla: Movistar+
Riddle of Fire (Weston Razooli)
Los niños de ‘Riddle of Fire’ van en moto (sin casco), llevan rifles, roban y sueltan tacos. Solo les falta fumar. El aplaudido debut de Weston Razooli (presentado en el festival de Cannes, premiado en el BAFICI y apadrinado por Tarantino) es una auténtica rara avis en el panorama actual. Una película de aventuras infantil con vocación autoral, rodada en unos setenteros 16 milímetros (en película Kodak), que combina el cine juvenil de los ochenta, la fantasía épica y la lógica narrativa de un videojuego de aventura gráfica.
La premisa es mínima: verano, tres amigos y una pequeña odisea que deben atravesar casi como un rito iniciático. Algo reiterativa por momentos (el filme no da para dos horas), ‘Riddle of Fire’ funciona sobre todo como evocación. Evocación de unos veranos eternos en los que los niños pasaban el día entero fuera de casa, y evocación de un tipo de cine prácticamente desaparecido, ajeno tanto al infantilismo más plano como a la codificación del cine juvenil contemporáneo. 7
Dónde verla: Movistar+
Blue Sun Palace (Constance Tsang)
Otro debut presentado en Cannes y rodado en celuloide, y otra rara avis. ‘Blue Sun Palace’ es como trasladar el cine de Tsai Ming-liang (uno de los protagonistas es su “muso” Lee Kang-sheng) a un salón de masajes del neoyorquino barrio chino de Flushing, en Queens. Allí nació Constance Tsang, hija de inmigrantes chinos. Y allí se desarrolla esta historia de inmigración, desarraigo y solidaridad femenina.
‘Blue Sun Palace’ es un pequeño y muy sutil drama intimista narrado siguiendo los códigos estilísticos del llamado slow cinema: encuadres fijos, profundidad de campo y tiempos dilatados como forma de dejar que la vida -a veces feliz, a veces trágica, casi siempre monótona- se filtre en el plano. Unas vidas que transcurren casi siempre en interiores -el salón de masajes, el restaurante, las habitaciones anexas- donde las mujeres trabajan, conviven y comparten sus penas, sueños y aspiraciones. Nueva York está ahí fuera, pero solo para quien se lo puede permitir. 8’2
Dónde verla: Filmin, Movistar+
Gasoline Rainbow (Bill y Turner Ross)
Los hermanos Ross llevan más de una década realizando documentales y acumulando premios. Con su primer largometraje de ficción han optado por una narración híbrida, estrategia que ya habían explorado en la anterior ‘Bloody Nose, Empty Pockets’ (2020). ‘Gasoline Rainbow’ narra el viaje que emprenden cinco adolescentes de un pequeño pueblo de Oregón, recién graduados en secundaria, hasta la costa del Pacífico, en la desembocadura del río Columbia, donde se va a celebrar un fiestorro.
Sobre ese mínimo andamiaje dramático, los directores construyen una melancólica y poética road movie juvenil, donde la realidad se va filtrando en la ficción. La película avanza como un diario audiovisual: vemos a los protagonistas (actores no profesionales) en su trayecto y escuchamos, a través de una voz en off, sus reflexiones más personales. El resultado es un tierno y emotivo coming of age, cuyos referentes estéticos son más noventeros que contemporáneos: Gus Van Sant, Gregg Araki, Larry Clark, las primeras fotografías de Ryan McGinley, la cultura skate… 8’4
Dónde verla: MUBI
Mass (Fran Kranz)
Si por algo destaca ‘Mass’ en lo que respecta a la realización es por su sensacional dirección de actores. No resulta sorprendente, por tanto, que su director y guionista sea un intérprete: Fran Kranz, visto en películas como ‘La cabaña en el bosque’ (2011) o ‘La torre oscura’ (2017).
‘Mass’ es un filme modesto en medios (está rodada prácticamente en una única habitación), pero ambicioso en intenciones. Un desgarrador relato sobre la culpa y el perdón, protagonizado por dos parejas marcadas por una enorme tragedia en común. Gracias a su inteligente guión, que dosifica la información al espectador con precisión; a la labor de los actores, todos soberbios; y a una eficaz puesta en escena, donde los cambios de formato (de cuadrado a apaisado) y de caligrafía visual (de encuadres estáticos a inestables) funcionan como reflejo del estado de ánimo de los protagonistas, el director construye un (in)tenso y doloroso drama capaz de generar jugosos debates políticos, sociales y morales. 8
Dónde verla: Filmin
We’re All Going to the World’s Fair (Jane Schoenbrun)
Convertido en la gran esperanza del cine de autor americano tras el impacto de ‘El brillo de la televisión’ (su próxima película, ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’, presentada en Cannes, promete ser uno de los títulos de 2026), no está de más recuperar el algo irregular pero personalísimo debut de Jane Schoenbrun.
‘We’re All Going to the World’s Fair’ es una incursión en el universo creepypasta a medio camino entre el relato de terror y el drama juvenil. Con las melancólicas canciones de Alex G como perfecto acompañamiento musical y atmosférico, la película narra la historia de una chica solitaria, una emo de pueblo, que contacta con un enigmático personaje después de aceptar participar en un siniestro MMORPG (juego de rol multijugador online). Aunque aquejado por algunos bajones de ritmo, el filme consigue trascender con mucho estilo el simple cuento de terror indie youtubero, para convertirse en un tierno y perturbador relato sobre la soledad y la angustia adolescente. 7’4
Dónde verla: Filmin

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