17/07/2026

Céline Dion y la diversidad salvan del desastre «París 2024»

París ha celebrado la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos en medio del caos. Si no era suficiente con el boicot a su red ferroviaria, la lluvia no ha dejado en paz la gala programada a las 19.30 horas. La decisión de desarrollar el desfile de un par de cientos de países navegando por el Sena tenía cada vez menos y menos sentido a medida que la tormenta no arreciaba.

Lady Gaga no tardaba en salir a actuar, con una versión en rosa de ‘Mon truc en plumes’ correcta y carabaretera que hubiera lucido mejor en el paisaje de Montmartre -o sea, Moulin Rouge- que en mitad del río, sin público ni calor por ningún lado. Pero al menos no le llovió encima.

Solo la energía y las ganas de vivir 15 segundos de gloria salvaron la ceremonia del hastío absoluto después. Los homenajes a la cultura ball, a la inclusividad y a la rave de puro after fueron lo mejor de una gala de presentación que en principio lució demasiado austera. El tributo a ‘Jules et Jim’ -hoy evolucionado a poliamor- realizado por una trieja racializada recordó quién ha ganado las elecciones en Francia. La organización parisina pareció regodearse en ello todo el rato a través de maquillaje, vestuario y montaje.

Hubo varios homenajes a la cultura pop, como esos Justice de fondo, esa producción de Cerrone o -por elipsis- ese trending topic continuo anhelando a Daft Punk. Entre esa amazona que no llegaba nunca, y esos charcos de agua que daban cada vez más y más tristeza, quien realmente salvó la noche fue Céline Dion.

Tras publicar el documental sobre su enfermedad, se repuso a tiempo de subirse a la Torre Eiffel para entregar una versión de cortar el hipo de la enorme Édith Piaf. Entre todas las decisiones desacertadas de que fuimos testigos esta noche, la elección de ‘Hymne à l’amour’ no fue una de ellas. *Esta crónica se completará este sábado.



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