Si pagas para ver el concierto de un artista, se presupone que tienes una mínima idea de lo que te vas a encontrar. Quizás no te sabes todas las canciones, pero sí los hits. Igual no te consideras fan del todo, pero hay un mínimo de simpatía. Tal vez te encanta ‘Born In The U.S.A.’, pero no sabes que es una canción antibelicista. ¿Es esto posible? ¿Es un concierto un buen lugar para hacer política? Para muchos, el mejor.
Para Miguel Ríos, que se ha descrito a sí mismo durante su show en el Starlite Occidente de Marbella como un «ser político», desde luego que sí. Todo ocurrió después de que el mítico cantante sacase una kifaya para pedir el «no a la guerra» y al genocidio en Gaza, a la vez que pedía «parar el fascismo antes de volver a lo de antes». En ese momento, parte del público empezó a abuchearlo: «Hemos venido a oírte cantar, no a que hagas política», le gritaron.
Es extraño que el público de Miguel Ríos se muestre tan reacio a algo así, cuando el artista ya comenzó a compartir sus ideas políticas con el lanzamiento de ‘Himno a la alegría’. Le guste o no a sus fans, es la pieza que le hizo tomar «conciencia de la realidad» y que provocaría canciones de una ideología más marcada en los años venideros. Así respondió Ríos a quienes le habían increpado: «¿Cómo no voy a hacer política si soy un ser político? ¿Cómo voy a callarme porque tú no seas de mis ideas? Respétalas como yo respeto las tuyas. Estoy hablando de humanismo, no de colores», sentenció el artista de 82 años.
Miguel Ríos debió pensar, en ese instante, que los tiempos no habían cambiado tanto. «En mi juventud, se nos inculcaba en las casas que no debíamos hablar de política; vamos, no complicarnos la vida», contaba en una entrevista con elDiario.es. En su concierto de Marbella, se complicó la vida, pero no estaba en él la responsabilidad: «Yo he venido aquí a este escenario y tú sabías quién era yo, y si no lo sabías, ¿por qué has venido tío?», respondió el cantante.
Ayer increparon en su concierto en Marbella a Miguel Ríos por apoyar al pueblo de Palestina y meterse en política. Esta fue su respuesta: «Soy un ser político. Hay que parar el genocidio». (Vídeo: Mar Bassa 📹) pic.twitter.com/bg62MOSzRv
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) July 26, 2026
Si la discografía de un artista es claramente política, ¿por qué no lo deberían ser también sus conciertos? Después de décadas de canciones como ‘Lost In The Flood’, ‘American Skin (41 Shots)’ o ‘Streets of Philadelphia’, ¿todavía hay gente que se sorprende de lo claro que es Bruce Springsteen en sus shows? Lo que es seguro es que muchos no están contentos con ello.
Jonathan Cain, teclista de Journey desde 1980 y defensor de la presidencia de Trump en los últimos tiempos, así le dedicó unas hirientes palabras a Springsteen hace unos días: «La gente como él se debería callar. ¿A quién le importa? Haz tu arte. Yo intento dejar la política fuera de mi música», declaró. Aunque este se describe a sí mismo como un «conservador intransigente», directamente opuesto a las ideas del autor de ‘Born To Run’, hay otros ejemplos de artistas que no votarían lo mismo que Cain en las urnas, pero que sí están de acuerdo con él en el papel que debe tener la política en los conciertos.
Si alguien tiene autoridad para hablar sobre lo que ocurre encima de un escenario, con seis décadas de experiencia encima, ese es Mick Jagger. El legendario frontman dio su opinón sobre el tema en su visita al podcast de The New York Times, declarando que «depende de dónde estés y del tipo de evento que es».
Este argumenta que en los festivales el público «no viene necesariamente a verte a ti», aunque en su caso difícilmente es esta la realidad. Aun así, tiene algo de razón: «No digo que te odien, porque si no, no estarían allí, pero hay diferentes niveles de personas en estos públicos y tienes que tratarlos ligeramente diferentes», explicó.
Para Jagger, los conciertos son espacios en los que los problemas, de cualquier tipo, se deben dejar en la puerta: «Mi trabajo en la música es que el público pase el mejor rato que puedan y que olviden los problemas reales del mundo. Sus hipotecas o lo que sea», continuó. Este defiende que su cometido es que la gente «se vuelva loca»: «Lo que no quieres es aleccionarles», comentó. ¿Tendría a Springsteen en mente?
Aunque en el último disco de The Rolling Stones sí hay carga política, sobre todo en sus insultos directos a Elon Musk, el cantante británico no está interesado en expandir estas ideas en sus conciertos. Pero, ¿en qué situación, además de un show en vivo, tiene un artista la oportunidad de mirar a sus oyentes a los ojos y explicarles su visión del mundo directamente? ¿No es esto por lo que escuchamos la música?

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